Mi mamá y Yo

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Desde que decidí venir al mundo mi madre, me ha acompañado y ha sido mi cómplice en muchas de mis aventuras, tuvo la osadía de llevarme adentro sin saber lo inquieto y curioso de mi propio ser, me ha cuidado cuando no pude hacerlo por mi misma y aún hoy lo haría a pesar de sus más de 60 años, con el mismo amor con el que lo hizo desde el primer día que me tuvo entre sus brazos.

Mi mama y yo 1

Mi mamá decía “siempre quise tener una niña para muñequiarla”, quien lo iba a creer que después de uno volverse viejo le van a seguir alcahueteando todo lo que se le ocurre… Una mujer guerrera y trabajadora, como muchas de las madres de los lectores, una mujer que lo dio todo por sus hijos con su lema favorito “Quiero para mis hijos lo que yo nunca pude tener”, el mismo lema que muchas de las mujeres colombianas desde las Wayuú hasta las Amazonas seguramente se repiten día a día desde que traen sus hijos al mundo.

Extraño sus caricias y su sazón, el calor de mi pueblo y una tarde cualquiera en que decidíamos irnos para el centro de compras por todas las cacharerías que existen, simplemente como lo que somos dos amigas que van por ahí sin importar a donde lleguen.

Como la mayoría de las madres, la mía Doña O, ha sido el ser que más ha creído en mí su amada hija, siempre supo que yo sería algo más… que estaba destinada a salir de la vida de pueblo, aunque yo misma no lo sabía, ella con su mejor intuición de bruja ya lo había visto, fue así como nunca desistió a pesar de que yo lo hiciera en varias oportunidades y abandonara todo dando un portazo para comenzar una nueva vida, la constancia que ha tenido mi madre con la vida es el mejor legado que puedo heredar.

Fueron muchas las noches que trasnochó a mi lado, se fue convirtiendo en mi confidente cuando por fin dejé la rebeldía de la adolescencia y con su mejor sonrisa estuvo siempre ahí para preguntarme ¿y que piensa hacer?, síntoma claro de su respeto y determinación de enseñarme que la vida la resuelve cada uno, que cada paso que decido es mi propia responsabilidad y que pasara lo que pasara ahí estaría siempre para ayudarme a levantar o para celebrar las victorias.

Gracias a ese ángel terrenal y a muchos otros, hoy puedo caminar con la mirada en alto y con la plena tranquilidad de haber seguido a mi corazón para construir mi propio destino, gracias máma por haberme dado todo y más, por estar en mis días a pesar de la distancia, por haberme apoyado en cada respiro de vida…

Tu nuñeña

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