Relatos de un viaje a Asia. Historia 1

Estándar

La pérdida del Abrigo y algo más….

“Llegar a un país extraño en la niebla de la noche, es como nadar a oscuras”


Atravezámos el océano desde Los Ángeles hasta Seúl en medio de un cielo lleno de nubes y en ocasiones turbulencia. Trece horas de vuelo en medio de las historias de”Mare Barrow, en La espada de Crital” hicieron de mi viaje un trayecto divertido.

El vuelo hacia Bangkok amenazaba con salir sin nosotros a bordo, se oyó una voz en koreano que comunicaba la espera de 20 minutos más para bajarnos del avión y comenzar la carrera para tomar el vuelo siguiente. Sin dormir y con la emoción de descubrir una nueva cultura nos bajamos del ave metálica que nos trnsportó, salimos disparados con todos nuestros sueños cargados en el equipaje de mano.
                                                     “Corre Fif, nos vá a dejar el avión”
Caminamos coordinados, rápido e ilusionados con lograrlo, un, dos, un dos, sin parar. Bajamos las escaleras y nos encontramos con la sorpresa de tener que pasar por seguridad, al llegar a la fila nos despojamos de todo el equipaje, los chalecos, las chaquetas, todo lo que pudiese ser potencialmente peligroso, para que seguridad pudiese comprobar que no somos personas peligrosas.

Todas mis cositas fueron diversificadas en múltiples contenedores, para facilitar que a uno se le olvide algo por supuesto, salieron las maletitas, salieron los abrigos, los i pads, los zapatos y salimos nosotros en la carrera contral tiempo, cargados de cosas por todos lados, en el largo camino hacia la puerta de abordaje amarramos los zapatos y seguimos corriendo. El vuelo ya estaba cerrando y llegamos orgullosos de lograrlo, medio zombies después de volar sobre el Pacífico trece horas, lo habíamos logrado.

Alarma, alarma, alarma… mi cabeza era un solo grito ¿MI CHALECO? Miré a mi esposo con cara de esperanza y él me devolvió la mirada con desasosiego

-No lo tienes tu?, No sé, yo no lo tengo….

La sangre me hervía y fuí sintiendo como me iba llenando poco a poco, es una sensación que no se explica con palabras, solo se siente y ya… vacía, impotente e idiota, así me sentí. 

-Mi teléfono y mis gafas, estaban en el bolsillo,lateral pfffff

Debíamos escoger entre recuperar el abrigo o seguir adelante con el viaje, solo unos segundos para decidir, miré a mi esposo desinflada y le dije vamos, vámonos, la vida es de decisiones y yo tomé la mía hace años atrás, la aventura de recorrer la vida con el amor de mi vida, no me la voy a perder por unteléfono y unas gafas.

Llamaron del punto de abordaje a preguntar por “mis cositas”, hablaron en koreano y no entendí ni media palabra, la chica me miró y en lenguaj universal de señas me dijo no.

“Siempre he pensado que las cosas materiales no son lo más importante, así es… solo son objetos que se pueden reponer”

Y me senté en mi silla, a llorar, a lamentarme, afuera de mi cabeza oía los reclamos ¿Qué hacía el teléfono ahí? Cargas muchas cosas,  estas como pulgarcito……. adentro de mi cabeza la batalla era peor, ¿ Por qué siempre me pasa? ¿Por que entre más me esmero en que todo me salga bien, peor me sale? ¿Por que yo? ¿Por que? ¿Por que? ¿Por que? , mi pelea interna se hizo externa, con el l mejor de los contendientes. ¿Quién mejor que el ser con el que compartes tu vida para discutir? Palabras van y vienen, reclamos van y vienen. Nada que hacer la tormenta hay que vivirla. 

Para ese momento estábamos muy lejos de Seúl, tal vez atravesando China, me venció el cansancio y en medio de la confusión quedé dormida, seis horas de vuelo en medio de la mortificación y la culpa son como las horas perdidas, no suman, no proponen, no traen nada positivo a tu vida.

” cuando se pierde algo, se pierde también el miedo, se pierde el apego, nace una nueva forma de           ver las cosas”

Finalmente llegamos a Bangkok ” Fif lo logramos, estamos en Bangkok” nos miramos, con lamisca mirada de siempre, sin palabras… seguimos caminando rumbo a recoger las maletas, nos esperaba un señor Tailandés que hablaba menos inglés que yo, así que el lenguaje universal volvió a ser de gran utilidad, le dimos las gracias al dejarnos en el Hotel y una propina en dólares, la cual agradeció como si le estuviese entregando un Mercedes Benz. 

Dormí pésimo por la difer nacía horaria, ya no pensaba en la pérdida material, más bien di gracias por estar en un país maravilloso a punta de descubrir.

Supongo que al regreso estarán mis cositas esperando por mí en Seúl, no lo sabré hasta dentro de un mes, tampoco me importa pues la vida y la felicidad están compuestas de cosas superiores.

Perdí el apego, el miedo y la frustración, gané libertad…

 “Viajamos para cambiar, no de lugar, sino de ideas” .Hipólito Taine

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