Lo que las empresas quieren “Gente apasionada con su trabajo”

Estándar

Solo tengo gratitud hacia todas y cada una de las empresas que me han contratado, acogido y permitido ser yo, a todas las aprecio y les debo hoy estar volando libre”

Cuando tenía 13 años supe sin saber que iba a ser psicóloga, a mi corta edad me llamaban Doctora Corazón, en las tardes luego de llegar de mi jornada colegial, el teléfono estallaba en alaridos cada media hora, cada una de mis compañeras se turnaban  una a una contándome sus penas y alegrías amorosas.

corazon roto

Para mí, siempre fue un placer escuchar, entender y aconsejar a mis consultantes, aunque en ese momento mi experiencia solo procedía del lenguaje de mi propio corazón.

Estudié psicología luego de desviarme del camino varias veces, aveces hacia ingeniería, otra vez muy larga hacia arquitectura, afortunadamente mi madre y su fortaleza siempre creyeron en mí, incluso cuando yo misma me dejé de creer. Durante mi carrera universitaria, tuve que cursas muchas materias, muchas que no me interesaban, pues cuando decidí estudiar psicología tenía en mi mente el sueño del diván y el paciente, cual Freud en una de sus mejores etapas, por ende cuando tuve que enfrentarme a todas las materias cultura organizacional, empresas y temas de esos corporativos, odié todo cuando pude de ellas, odié tener que hablar de salarios y gente trabajando para empresas, paradójicamente fueron las materias en las que obtuve mejores notas, en ese momento no entendía por qué sucedía este extraño fenómeno, tal vez hoy pueda responderme a ese fenómeno.

Después de graduarme y experimentar trabajar en educación decidí seguir estudiando, eso sí que ha sido una pasión, estudiar me chifla de la felicidad, entonces hice todos los cursos, diplomados y talleres que se atravesaron, Arte-Terapia, Marroquinería, Tejido y hasta una Especialización en Recursos Humanos, como si ésta última me garantizara el éxito económico, presa de mis propios miedos, me abalancé a los brazos del estudio corporativo.

Casualidades

Debo reconocer que gracias a eso conocí el Coaching, el PNL y el tema de Inteligencia Emocional, como todos sabemos la cabra siempre tira pa´l monte, ese es mi caso también.

Mientras seguía aprendiendo y explorando todo el tema holístico, me involucré por completo en las organizaciones, el mundo corporativo intentaba sin éxito consumirme pero fue más resistente que mis sueños y mis ideas, se empezó a apoderar de mi alma salvaje, se ensañó contra mi tranquilidad y llegó el momento en que bajé los brazos, me entregué.

Siempre inconforme, siempre incompleta, fui creciendo rápidamente, diseñando, implementando y capacitando llegué a ser una gran ejecutiva “Directora de Recursos Humanos” Consultora Senior de Head Hunting, para muchos un sueño hecho realidad, para mí un camino para aprender y reafirmarme, nunca un lugar para permanecer.

Lejos de ser feliz me rodeaba de presidentes de compañías muy importantes, nada de que asombrarse en realidad, personas de carne y hueso como yo y como el selecto lector que está recorriendo estas lineas. Lo más paradójico es que mientras yo me robaba personas de otras compañías, alguien vino y me robó a mi misma, ofreciéndome una trabajo a 5 minutos de mi casa, algo más atractivo que cualquier tipo de compensación salaria, estar cerca de tu hogar mejora 100% la calidad de vida.

Mi paso por la Head Hunting fue mucho más productivo para mí como ser humano que para mis bolsillos, los cuales por cierto permanecían llenos y rebosantes, para mí fue una experiencia de vida, fuerte y amorosa a la vez, llena de posibilidades y obstáculos, destacable siempre mi Jefe tan amorosa y tan exigente. Ella tuvo la capacidad de acogerme, compartir todo su conocimiento del negocio y de la vida, y retarme más allá de mis propios límites, la recuerdo ahora asegurando “De esta empresa sales siendo una excelente jefe” , no lamento haber fracasado en el intento, tampoco siento que la hubiese defraudado, en el fondo ella siempre supo de mi naturaleza salvaje e indómita.

Así me convertí en un Consultor con sus propios clientes, vinieron a mi mundo de Selección de Personal una y otra compañía, convirtiéndome en una profesional que los clientes buscaban y aún hoy buscan para ayudarlos a encontrar “el candidato perfecto”

Uno tras otro, los Gerentes, Directores y Dueños de compañías se sentaban con mucha propiedad frente a mí con lo que yo he llamado su lista de deseos, unos con más exigencias que otros, sin embargo todos con un check list que podría resumir en los siguientes requisitos.

  • Hombre o Mujer entre 30 – 45 años
  • Pregrado de Universidad Reconocida
  • Posgrado y Preferiblemente Maestría
  • Mínimo 3 años de experiencia específica en el Cargo
  • Inglés 80%
  • Vivienda cerca de la compañía
  • Que no estudie, para que no necesite permisos.
  • Competencias (Más de 20, o todo el diccionario de Martha Alles)
  • Y la competencia más importante “Que sea apasionado con lo que hace” “Que se quiera comer el mundo” “Que ame tanto lo que hace, que no tenga que trabajar”
  • Horario: Lunes a Viernes de 7 am a 5 pm (Sábados medio día)
  • Salario: $1.000.000

¿Cómo carajos uno se apasiona con tantos requisitos y tan poco a cambio?

Si las empresas esperan generar pasión con este tipo de esquema, sin salario emocional y si ponerse en los zapatos de sus empleados, es probable que el problema sea de visión y enfoque, es decir que no quieren ver la realidad del mercado laboral (ni pagar lo que corresponde) y su enfoque está borroso frente a los profesionales millenias apasionados con su propia vida antes que nada.

Y quién no? Eso deberíamos hacer todos, nuestra única obligación es apasionarnos con nuestra propia vida.

Como ya se habrán dado cuenta, he tenido procesos de selección de todos los niveles ejecutivos y operativos, he trabajado con y para diversas compañías de diversos sectores, en muchos dueños y gerentes tratando de apasionar a su gente, utilizando discursos motivadores estilo Steve Jobs para cautivar al público y en una tarde soleada o lluviosa, presos de la desesperación preguntando ¿Es que ustedes no quieren invertirle a este proyecto? ¿No le quieren invertir a esta empresa? Yo me acosté a las 3 de la mañana, los fines de semana no descanso, porque creo en esto…… Como me hubiese gustado haber tenido el valor de responderles; Claro que crees en esto, claro que tienes que trasnochar, claro que sí, es porque es tu empresa, no sería lógico que no lo hicieras, a mí pregúntame que me apasiona, no porque a ti te guste me tiene que gustar a mi.

Conmigo nunca combinó el estilo corporativo, desde antes de nacer ya era independiente, tuve claros mis aprendizajes y la razón por la cual pasé por esas compañías que hoy fortalecen sin duda mi punto de vista. Hay personas como yo que nacemos así, no nos apasionamos con lo aparente, con el tacón y el poder, solo nos apasionamos con lo que significa algo profundo para nuestra vida.

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Hubo un momento en mi vida en que mi trabajo me comenzó a pesar, el papel de estar entre la gente y el gerente que confía en ti, es agotador y frustrante, Me cansé, tenía que decidir entre invertir mi tiempo y energía en mi propio proyecto o seguir dedicada a las pasiones de los demás, adivinen? Uno no puede hacer nada que no le gusta.

Personalmente amo mi trabajo, todos los trabajos que hago, me encanta que las personas vengan a mi consultorio y escucharles toda su historia, para poder aplicar el Arte Terapia o el Coaching y ayudarles a encontrar sus propias respuestas, también me encanta estar largas horas en mi taller de cuero, tejido y bordado, diseñando, creando, inventando cosas que  van a alegrar personas que no conozco, sí amo mi trabajo y puedo sentir que no trabajo ni un solo día de mi vida.

Mi trabajo lo llevo en el avión y a todas las filas de los bancos, siempre estoy con un hilo y una aguja entre mis manos, fue mi elección, fue la vida que elegí para vivirla a mi modo y sentir esa sensación de libertad que para mí es lo más importante. Seguro que trabajo más que un empleado corporativo, los veo cuando voy a hacer talleres experienciales, no motivadores, Yo no motivo a nadie, voy a darles un rato con ellos mismos y puedo sentir como lo disfrutan siendo algo tan simple.

Entonces no se trata de obligar a las personas a querer a la fuerza un objetivo corporativo, no se trata de decirle a alguien “me tienes que querer porque yo estoy enamorado de ti”, se trata de conquistar a las personas con amor puro y verdadero, se trata de buscar la felicidad y bienestar del otro y así enamorarlo de mis ideas, se trata de dejar a un lado el Ego empresarial o el Ego del Jefe y descubrir lo que las personas quieren, ese punto de partida se llama respeto, se llama entender el presente.

No hay nada más frustrante que recibir la lista de deseos del empleado perfecto y comprender primero que la compensación salarial no compensa nada, ni le da a ese ser humano para vivir dignamente, y segundo saber que el empleador no sabe lo que quiere.

Creo firmemente que es hora de respetar a la gente, a ese profesional que también invirtió dinero, tiempo e inteligencia para mejorar su calidad de vida, creo que es hora de respetarse a sí mismos como empresas y ser coherentes entre lo que exigen y lo que ofrecen.

“Las empresas no pueden pretender que las personas se apasionen con un trabajo que no es más que eso”

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