Archivo del Autor: Doctora. Linita

Acerca de Doctora. Linita

Psicóloga, Artesana, Bussines & Life Coach, soy una apasionada con la vida y con vivir esta aventura acompañada de las personas que amo.

La cocina de Amelita. Aventuras Irresponsables #3

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Esta historia empieza en el Lago Titicaca (Perú) y termina el Hierve el Agua (Mexico). Dos cocinas, dos mujeres que entregan su amor en cada bocado; ellas sin conocerse alimentan el alma de los viajeros, entregándoles de nuevo energía para seguir explorando caminos.

Era un día nublado, llegamos en barca hacia las 3 pm. El sol se había escondido, dando espacio a nubes negras que amenazaban con enviar agua fresca a la tierra.

Luego de instalarnos en la casa del Presidente de la Isla, tomamos rumbo hacia el cerro de Pacha Tata, un lugar arriba de la montaña lleno de magia y buena energía. Subimos la no tan alta montaña, nos recargamos, rezamos cada uno sus oraciones personales y nos enfilamos al decenso, listos para descanzar despues de un largo día de viaje.

Para nuestra sorpresa, en un instante nos envolvió el aguacero más próspero y descoyante. Así fue como en menos de un minuto nos encontramos envueltos en agua y frío.

Al llegar a casa encontramos a Amelia, la hija del presidente, justo al lado del fogón caliente. Ella nos cobijó con su calor y secó nuestra ropa, mientras me enseñaba los trucos de su reanimadora sopa de verduras.

Un poco de quinua, una pisca de orégano y la tapas antes de servir. Fueron las ultimas indicaciones antes de revivirnos con un plato de sopa caliente, que sin duda alguna, sabía a amor puro. Ese es el verdadero secreto de su sazón, con ello alimentaba el alma de quienes visitaban su cocina.

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Amelita y yo, luego del baile tradicional.

La sopa de Amelita logró darme energía para asistir al baile tradicional esa noche. Me vistieron con su traje típico y me arrastraron loma abajo a la fiesta. Tuve el gran placer de conversar durante horas con mi nueva amiga.

Ella quería estudiar piscología, que paradójico. Quería salir de la isla y conocer el mundo, quería ser algo más que la hija del presidente, justo como yo lo hice a mis dieciseís años. Me lleve su recuerdo y el sabor de sus manos en el alma, le pedí a todos mis ángeles para que la guiaran y entonces ella pudiese cumplir sus metas. Es lo que todos nos merecemos.

Cada vez que preparo en mi propia cocina la Sopa de Verduras, ahora llamada Sopa “Amelita”, recuerdo el amor con el que nos recibió, la dulsura con la que nos habló y su infinto orgullo al tenernos sentados en su mesa.

Esa mirada que decía más que las palabras, la misma que reconocí hace un mes en otra cocina, a miles de kilómetros del Titicaca. Esa mirada que reconocí en otra Amelita, en otro lugar, esa mirada de amor y sencillez.

Habiamos recorrido 60 km en nuestras bicicletas, disfrutando de los diferentes paisajes que ofrece el desierto en Oaxaca. Antes de llegar la hora feliz del almuerzo visitamos el taller de doña Florencia y su familia, lleno de colores, tejidos y esa unión familiar que tiene la gente sencilla. Allí nos enseñaron el arte de tinturar la lana con las cosas que la naturaleza brinda y como ellos transformaban un simple hilo en una  obra de arte tejida.

Cuando por fin asomamos a la cocina de Amelita Mexicana, nos encontramos sedientos y hambrientos. Sin más preámbulo, ella nos invitó a sentarnos a su mesa, al lado de su mágico comal.

Una mujer de esas que vive la vida sin afanes, una mujer que no se queja de lo que se le otorgó hacer en este mundo, una mujer que evidentemente disfruta su espacio y lo llena con su buena energía.

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Amelita Oaxaqueña y sus Memelitas.

Amelita llena de orgullo por tenernos en su casa, se sentó tranquilamente a preparar las tortillas, enchiladas, memelitas y otras delicias; todo para que los viajeros nos sintieramos satisfechos con sus manjares.

Ella hablaba tranquilamente de la vida, los hijos y la forma de vida en su pueblo, mientras sus manos danzaban sobre el comal y nosotros escuchabamos atentos con la buena compañía de otros viajeros y una cerveza.

No pudimos evitar bombardearla con preguntas gastronómicas, e incluso ir a su lado, pretendiendo, tal vez, que su sabiduría se nos prendiera como por ósmosis. Amelita con tranquilidad y paciencia nos eplicaba cada cosa, también con una calma infinita, como si nadie pudiera sacarla de su estado de trance mientras cocinaba.

Efectivamente saboreamos la sabiduría de esta increíble mujer, lo que ella nos ofreció fue mucho más que la sazón de sus manos, lo que ella nos sirvió a la mesa fue un pedacito de su corazón, quizá el condimiento más importante como dicen las frases clichesudas. El amor, definitivamente, hace que las cosas sepan inigualablemente exquisitas.

Comimos y bebimos, tuvimos un almuerzo de los que nutren el alma y de los que te llevas guardado en los recuerdos del corazón. Nos sentamos en su mesa, nos robamos sus secretos culinarios y nos sentimos más importantes que si hubiesemos almorzado en algún palacio presidencial.

De eso se trata, de experiencias con la gente, de compartir con personas reales, genuinas y generosas. Amelitas de mi corazón, nunca olvidaré que un día, en momentos diferentes, las dos me iluminaron con su mirada única, nunca olvidaré que en el Perú y en México me sentí en casa gracias a su amor.

 

 

 

 

Ni tanta llama que queme al santo, ni tan poquita que no lo alumbre

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Una de las preocupaciones más comunes del ser humano es ser productivo, tener, tener y tener, conseguir títulos, una posición laboral y por supuesto la mejor casa, el mejor carro y la esposa o esposo más bello, inteligente y bueno.

Fuimos educados en una sociedad consumista, llenos de motivos para “salir adelante”, no fuimos educados simplemente para ser y estar llenando de amor a los que amamos y nos aman.

“Sé fuerte, produce, se autónoma y soberana, nos dijeron”

La sociedad y hasta nuestros padres en todos sus intentos por enseñarnos a no sufrir, nos educaron para ser exitosos; apuesto que a ninguna de mis lectoras le enseñaron a estar y disfrutar de su casa y sus quehaceres. No que va, rayarían las mamás en la edad de piedra y serían condenadas como las brujas machistas y desalmadas, igual que la abuela de la Cándida Eréndira.

Durante los años que llevo atendiendo mujeres e incluso en mi experiencia como esposa y ama de casa. Suelo llegar a la conclusión que muchos místicos y líderes de cambio han llegado: Si no lo disfrutas, no vale la pena. (Traducción de Ama lo que haces).

No tenemos que hacer esto o aquello, lo único que realmente tenemos y es un deber, es disfrutar lo que hacemos. Escribo esto mientra veo un partido de NBA, aún con mi delantal de Nacho Libre, después de hacer y comer la comida del sábado.

Muchas veces escuché a mi madre quejarse de “tener que cocinar”, en el fondo ella, como muchas mujeres, no se quejaba de tener que cocinar, pues cocinar siempre es y será un placer. Un arte que mi padre y ella, nos enseñaros desde chicos a mi hermano y a mí. Siempre mi casa giró alrededor de la cocina.

Mi madre se quejaba de tener que pensar, no de crear. Mi madre se quejaba de la falta de gratitud que hay detrás de servir un buen plato de comida. Por lo demás mi madre siempre ha cocinado los platillos más exquisitos.

Cuando mis pacientes se quejan, diciéndome que están aburridas de atender a su esposo e hijos, cocinarles y realizar las labores cotidianas; hay dos cosas que resalto en mi discurso. Uno: muy querida tu que los alimentas, la responsabilidad de alimentarse y nutrir el cuerpo, le corresponde a cada uno. Dos: cuando cocinas, en realidad preparas platillos que son de tu gusto? Te sientas a la mesa y disfrutas del arte de tus propias manos? Disfrutas el proceso creativo de cocinar?. En otras palabras, Te das gusto?.

Ahí reside la clave de la vida, creo yo. En darse gusto a uno mismo, en ser egoísta y compartir ese egoísmo con quienes nos rodean. Si no somos capaces de amarnos a nosotros mismos y darnos gusto, quién iba a hacerlo?.

Por lo de hacer los quehaceres siempre seré una fan seguir soltando, lo que NO significa asumir una actitud importaculista; mas bien se trata de no sufrir por todas y cada una de las cosas que no están en perfecto estado de limpieza, en el lugar adecuado y con la inclinación precisa para verse como debe verse. Se trata de dejar de ser esclavo de la casa y las cosas, se trata de permitir un poco la mugre, ya habrá tiempo para limpiarlo.

Cierto es, que hacer “oficio” todo el día es bien aburridor, cansa el cuerpo y el alma, tampoco trato de decir que hay que disfrutar la barrida, la trapeada y la lavada de la loza. No que va, eso es una profesión y pagamos para que vayan a nuestra casa y lo hagan. Mi perspectiva se enfoca más en hacer que las personas disfruten su casa, disfruten el espacio y las posibilidades que nos presenta en el día a día.

No es encerrarse en la casa y blindarse de la sociedad, es más bien hacer de ese altar sagrado un espacio en el que se pueda inventar, convertir la cocina en un laboratorio de sabores. Es simplemente buscar en lo simple el éxito, no salir corriendo detrás de una posición laboral o un ingreso económico.

La vida se trata de posibilidades, de variar, de existir. La vida se trata de vivirla, no de sufrirla. Todos los excesos en extremo son viciosos. Tanto para el ejecutivo que no tiene tiempo ni para almorzar en paz, como para la esposa que se convierte en Doña Florinda.

Qué tal si nos arriesgamos a romper la rutina? Qué tal si hoy hacemos algo diferente, algo normal que siempre hemos querido hacer?.

Estoy convencida que la vida puede tener mil colores y que como les digo a quienes buscan de mi orientación, La varita mágica cada uno la tiene adentro.

Inventa, crea, camina, habla con otras personas, lee un buen libro y por supuesto teje.

Dedicado a todas las mujeres que hacen que este mundo gire.

Hans Hubermann, El hombre que tocaba el acordeón…

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The Munich Time

El mundo conoció a Hans Hubermann gracias a la Ladrona de Libros (Liesel Meminger), hermoso libro escrito por Markus Zusak. Hans, un personaje que tocó mi alma, casi puedo sentir su amorosa mirada, tal cual la describe Zusak en su impecable narrativa.

Hans apareció detrás de las palabras, sosteniendo una una tímida y aporreada Liesel Meminger, su hija de acogida. Él la sostuvo con su amor, su sencillez, su inteligencia y un guió cómplice cada vez que afinaba las notas de su acordeón.

Este hombre que inspira el recuerdo de los abuelos, e incluso  a mi propio padre lleno de amor incondicional, armonizó con su ser los oscuros días del holocausto.

Un personaje auténtico, que amó a Liesel desde que la vió; la amó aunque no fuera de su propia sangre; la amó a pesar de la adversidad; por encima del mundo entero. Hans, reconoció a Liesel como lo que somos, seres humanos. porque un alma como la de Hans, sabía que todos somos uno mismo y nos necesitamos para sostenernos en esta vida.

Esta es la razón por la cual este sencillo hombre, trabajó día tras día pintando persianas de sus vecinos y otros ciudadanos por un cigarro, o por nada, simplemente por pintar y ayudar en algo. Así fue como asiló a un Judió en su casa, arriesgando su propia seguridad. Así fue como Hans tocó el acordeón cada vez que Liesel estuvo triste, quizá para acompañarla con las notas del alma.

Hans es la comprobación  del ser que ama lo que hace, más aún cuando pintas casas gratis en medio de la segunda guerra mundial.

Él comprendía muy bien el concepto tan trillado en la modernidad, “Gente que ama lo que hace”, concepto que lideres, coach, pastores, sacerdotes y mentores quieren transmitir desesperadamente a la gente. Hans no tuvo necesidad de sentarse día y noche a escuchar conferencias en TED o inspirarse en Steve Jobs, solo tuvo un sentimiento llamado felicidad; sentimiento que le permitió disfrutar de su presente por miserable que este fuera.

Hace poco, escuchándo a Mabel Katz, entre las muchísimas cosas interesantes que esta increíble mujer comparte, hubo algo que llamó poderosamente mi atención.

¿Que es eso que harías, aún cuando no te pagaran? ¿Que escogerías hacer solo por diversión?

No lo pienses, decía ella, lo primero que se te venga a la mente. Debo confesar que hice un esfuerzo y contuve mi mente, miré mis manos enredando hilos y me respondí, esto. Lo sentí, lo disfruté, y contecté justo con esa energía que me hace escaparme del mundo.

El señor Hubermann lo sabía, hace más de 70 años, existiendo quizá solamente en la mente del escritor, el señor Hubermann solía tocar el acordeón, dejarse llevar por las notas y aunque lo hiciera de forma poco virtuosa, solía irse de la realidad de la guerra y encontrar un pequeño rincón en el que volaba como un ser libre y auténtico.

Hans amaba lo que hacía, que era mucho más que pintar casas, amó enseñarle a leer a Liesel aunque ni él mismo supiera hacerlo, amaba a Rosa apesar de su fuerte carácter, amó a Max, el judío hijo del músico que le regaló el caordeón y salvó su vida. Es uno de esos personajes que todo lo hace con amor, es uno de esos personajes que uno ama desde que lo conoce.

Todos deberíamos aprender un poco más de Hans, aprender a escaparnos de la guerra,  o mejor, de las guerras personales que día a día nos consumen, todos deberíamos encontrar el acordeón que toque el hilo más fino, el acordeón que nos lleve a ser sin tener que parecer, el acordeón que nos haga ser auténticos sin importar que lo que diga la gente.

Hans se fue de este mundo una noche en medio de la guerra, cuenta la leyenda que al llegar la muerte la saludó, comprendiendo que su trabajo en esta tierra había terminado. Hombre de mirada profunda y corazón grande, dejanos más de tu sencillez.

Tierra de Incas, Tejidos y Cuzqueña. Aventuras Irresponsables #1

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Cuando decidimos hacer este viaje, llevaríamos más o menos cuatro años de casados. Ya en una temporada anterior habíamos tomado la decisión de conocer muy bien nuestro país, Colombia, pues la mayoría de las personas anhelan conocer a Mickey Mouse, antes de caminar por la Selva para recibir una aseguranza del Mamo Romualdo con la espectacular vista de la Sierra Nevada de Santa, Marta o contemplar el amanecer mientras te leen el café las indias Wayuú en la desértica Guajira.

Así fue como, después de haber conocido el punto más al norte de las bellas tierras colombianas, nos lanzamos con toda nuestra alma aventurera a recorrer las montañas que conducían a la imponente Macchu Pichu.

Investigamos, planeamos, preguntamos y viajamos; acciones más, acciones menos, esa fue la bitácora de viaje. Debo confesar que nunca antes en mi vida, había salido del país, lo que sumaba a esta aventura, un componente de excitación y curiosidad, que rebosaba las expectativas de todo lo que iba a descubrir durante el viaje. Erróneamente uno cree que va a ver muchas cosas, que solo va a ver muchas cosas. Sin embargo va a experimentar muchas más cosas de las que el ojo humano pueda procesar, va a sentir más allá de los sentidos.

El solo hecho de llegar a un país extraño, se convierte en toda una aventura, y más para una persona como yo, que si bien era habitante Bogotana hacía más de diez años, nunca antes había estado inmersa en otra cultura.

“No sufra Amiguita”

Solemos acostumbrarnos a los lenguajes que se hablan en nuestro medio, solemos tener costumbres, hábitos o mañas; y en medio de este mar de señales, actuamos automáticamente en cualquier situación. Una de las cosas que más recuerdo es haber cargado mi maleta al hombro, más o menos 23 kilos. La llevaba dentro de una tula para protegerla del mugre y de las requisas. Saliendo del aeropuerto de Lima, se me acerco una persona con uniforme y un carrito, de esos de cargar las maletas. Por supuesto me aparté hacia atrás, ante lo cual el hombre me dijo: “No sufra amiguita” ofreciéndome el carro con una sonrisa. Uno educado en esta cultura latina y obstinada, solo le queda negarse rotundamente. No lo hacemos de malos, es lo que aprendimos. Entonces el señor me bajó la maleta del hombro y se despidió amablemente.

El carro no tenía ningún costo, como tampoco la amabilidad del señor. Cosa bastante particular, para un colombiano acostumbrado a pagar cada minuto en el aeropuerto internacional el dorado.

“Qué pasa amiguita?”

Al día siguiente madrugamos a tomar el avión a Cuzco, nuevamente en el aeropuerto tuvimos que pasar por el control de salida. Una vez atravesé la puerta, me ubiqué frente a la guarda, subí mis brazos y me paré en posición de requisa. Todavía recuerdo la cara de la mujer peruana. Me miró con ojos grandes y me dijo:

  • Qué pasa amiguita?
  • Nada dije yo, controlando la situación.
  • Sigue Sigue…
  • Es que en mi país……… se me acabaron las palabras.

Claro acá te revisan hasta para subirte al transmilenio. Como cambian las cosas, como es estar en medio de un lenguaje al que no estás acostumbrado. Cómo estamos de prevenidos en nuestra querida Colombia.

Pero esto es apenas el comienzo de una de las aventuras más espirituales que haya tenido el placer de vivir.

Todo, absolutamente todo en Perú me estaba gustando. La gente, la forma como me acogieron, lo que veía, lo que oía, lo que comía y especialmente la combinación Cuzqueña+Papitas Fritas. Después de tres días en cuzco con la agradable compañía de Don Huguito, ya parecía más Peruana que Colombiana. Llegaba con confianza al amarú, nuestra oficina temporal, disfrutando del bar, la música y la comida. Negociaba con propiedad las dólares por soles y cada artesanía que iba a comprar. Por cierto, fueron muchos tejidos y chucherías las que cargué durante nuestra estadía, hasta el regreso a casa.

Todo era como estar en la primavera, todo florecía, todo estaba lleno de colores y vida.

“Lo tengo en la cabeza”

Cuando mis manos recordaban el tejido y anhelaban la fusión de ese hábito en mi vida, corría tras cualquier indicio, cualquier maestro o maestra, cualquier sabio que entrelazara hilos con sus manos.

Deslumbrada me quedé mirando a la india, tendida en un anden con su traje típico, sin ninguna pretensión, ella no levantó la vista. Concentrada en su tarea, tejía yen chuyo (gorro típico, tejido en lana natural). Mis ojos se abrían como el sol se levanta en la mañana, una extraña sensación imantada me empujó a lo inevitables.

Me acerqué con cautela, para no interrumpirla, observé con calma y cuando sus ojos se encontraron con los míos, comencé a desbordar toda mi curiosidad. Cómo lo hace? Desde hace cuanto teje? Que cosa más hermosa. Cada vez que la escuchaba sentía un deseo infinito de tomar una aguja y un hilo entre mis dedos.

Después de un breve intercambio de palabras, me atrevía a preguntar como tejía esas figuras tan complejas?, para mí era increíble así como lo eran las indias Wayuú y sus inigualables diseños. En la cabeza, lo tengo desde chiquita.

  • Increíble, que maestra. Que Dios siempre bendiga sus manos y su corazón.

En esa época para tejer una mochila Wayuú, yo debía trazar un patrón en una cuadrícula, contar los puntos, colorear e ir siguiendo el diseño. Afortunadamente la práctica hace el maestro y algo debió transmitirme esa hermosa mujer ese día. Quizá vio mis desmedidas ganas, quizá se compadeció de mi, quizá solo le dio la gana de regalarme un poquito, solo un poquito de su sabiduría.

Gracias a esa tejedora, hoy también tejo primero los diseños en mi cabeza.

Gracias, Gracias, Gracias.

En ruinas por primera vez

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sacsayhuaman y el valle sagrado. Noviembre 2008

Extasiada en medio de las ruinas de Sacsayhuaman, escuchando la historia, re-descubriendo lo que sabía hace muchos años atrás. Siempre fuimos presa de los saqueos, los robos y la violencia a mano armada. No se extrañen, ni griten a los cuatro vientos que esos indios suramericanos tan agresivos que son. Somos como somos, porque tuvimos que defendernos, lo hicimos como pudimos y como vimos que lo hacían los agresores. Somos el resultado de la frase, la violencia trae más violencia.

Aún así, seguía extasiada con cada piedra, con cada detalle de la arquitectura inca, con cada relato acerca de las costumbres y tradiciones. Apenas estaba comenzando la expedición, y desde ya sonaba muy emocionante. Recorrimos las calles de Cuzco una y otra vez, descubrimos ruinas más allá y más acá del valle sagrado,exploramos con curiosidad cada cosa que nos llamó la atención hasta que llegó el día de partir.

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”…

Esta frase le escogí como la bandera de nuestras exploraciones, al menos de mis exploraciones, frase de la canción favorita de mi infancia, del tributo que hizo Joan Manuel Serrat a ese gran poeta que es Antonio Machado. Canción que seguramente marcó mi vida y me sedujo a la aventura más allá de lo convencional.

Porteadores. Oyantaytambo.

Porteadores. Oyantaytambo. 2008

Don Huguito nos había explicado muy bien el recorrido y lo que encontraríamos al cuarto día de caminar. Él se tomó la molestia de revisar nuestro equipo, sugerirnos algunos cambios y orientarnos para que los días en medio de la montaña los disfrutáramos al máximo.

Salimos tres amigos de Colombia, Mi esposo, nuestro amigo Betico y yo, tres aventureros con ganas de conocer. Los mismos que partimos desde Oyantaytambo montaña arriba.

Nos recibió un camino lleno de flores coloridas, adornando tumbas, flores producto de la naturaleza y flores producto de las manos artesanas, flores honrando a los muertos.

Macchu Pichu se descubre al final de toda una experiencia de caminantes, Macchu Pichu se siente, como sentir la lluvia cuando cae sobre la piel y a su paso, se lleva todo lo que se tiene que llevar.

La montaña se conquista, como el coqueteo previo al amor. Como seducir a una mujer o a un hombre, hay que caminar muchos kilómetros para ganarse una mirada al amanecer.

Tres amantes de la aventura quisieron intentarlo, aferrados el uno al otro y cada uno a sí mismo, cada uno con su maleta llena de motivos y un sueño que los unía.

Cuando uno se interna en la selva, la montaña o el rio, descubre mucho más que lo esencial, es como si se abriera un mundo dentro y vieras pasar las memorias, frases y deseos; es como si uno comenzara por fin a hablarse y sobre todo a escucharse.

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Mi esposo, dando ejemplo a 5100 metros sobre el nivel del mar. Inda Trail. 2008

Curiosamente para escucharse no se necesita agudizar los oídos, más bien es necesario escuchar al  silencio y practicar estar con uno mismo.

La cosa es que la primera vez siempre es la más especial, o al menos depende de como uno lo vea. Para una chica común, yo,  comenzando su vida de aventuras viajeras, fue mágico, una de las experiencias más valiosas para abrir mi mente y mi espíritu.

Hablaría por mi esposo y por Betico, pero no tengo la más mínima idea de lo que cruzaba por sus mentes. Yo solo puedo hablar por mí, lo que sentí, lo que vi, lo que experimenté en ese mágico viaje.

Cuatro, ha sido mi numero favorito desde que era una niñita, cuatro fue el número con el que me gané mi primera rifa, cuatro fue mi familia hasta que hice rancho aparte, cuatro somos ahora una familia nueva y cuatro fueron los días que caminamos para ver una amanecer increíble.

Cuatro días desconectados de la mundana civilización, recibiendo el amor y la generosidad de la gente local, días en que uno sobrepasaba sus propios límites y se repite mil veces que lo va a conseguir.

Recorrer la montaña no es fácil, más allá de los retos físicos, recorrer la montaña requiere un estado de conexión con el alma, un estado que la montaña te ayuda a encontrar a medida que avanzas en el camino, un estado que te permite ser, libre de prejuicios, solo ser.

Podría escribir un libro completo con los miles de pensamientos y auto-agresiones que experimenté por esos días, un libro de porqués y uno de justificaciones, pero esto no se trata de eso. La invitación (Como dicen los motivadores), es a que cada uno encuentre su propia montaña y pueda recorrerla en la mejor compañía del universo, ustedes mismos.

Después de los famosos cuatro días, por fin llegamos al tan Anhelado Macchu Pichu, llenos de expectativa nos levantamos a tientas y corrimos animosos al encuentro del amanecer. Nos paramos como Dioses, como todos unos Incas en la bien llamada “Puerta del Sol” Abrimos muy bien los ojos y los sentidos, preparándonos para el espectáculo que estaba destinado para nosotros ese día.

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Los tres, en la Puerta del Sol. 2008

Fuero alrededor de 2 minutos, no más. Las nubes se abrieron para dar paso a la imponente construcción de piedra, algo que mis ojos y los de mis compañeros no podían creer. Lo sé porque todos lo dijimos, lo comentamos, lo alabamos. Dos minutos de gloria, dos minutos en los que uno puede tocar a Dios.

Siempre hay algo más allá del horizonte.

Los seres humanos somos muy simpáticos, nos trazamos metas en la vida, nos preparamos, estudiamos, trabajamos duro por ellas y cuando ya la hemos conseguido, tenemos una nueva meta. Esta vez más alto, más arriba, más retadora. Como si no tuviéramos derecho a disfrutar de ese gran logro.

Bajamos de la montaña aturdidos de tanta magia, embelesados con tanta belleza, no quisimos mirar las tristes ruinas que nos ofrecía el camino de regreso. Ya habíamos vivido la experiencia maestra. Ahora teníamos por recorrer los mercados, las tradiciones, la gente, lo más maravilloso del Perú no es Macchu Picchu, lo más maravilloso del Perú, son los peruanos.

Recorrimos las calles, nos untamos de todo cuanto pudimos, comimos los platos típicos, por supuesto acompañados siempre de una fría cuzqueña, anhelando que el sabor de ese líquido de los dioses se quedara por siempre en nuestros paladares. Cosa que por cierto, creo que logramos.

Conocimos personas increíbles, fuimos a una misa típica y nos santigüemos mientras el sacerdote nos bendecía y el papá de don Huguito tocaba el piano. Derrochamos más que dinero, felicidad de compartir en esa tierra tan especial y regresamos a nuestra patria querida, con una nueva aventura, pero mejor aun con muchos más caminos y proyectos por recorrer. Con muchos más viajes por hacer realidad.

Nos prometimos volver, sin saber que realmente volveríamos, porque en ese viaje también tejímos como los indios, tejimos hilos de amistad que perdurarán para siempre.

Amo el Perú y la razón es simple, me recibieron con amor, cuando estaba lejos de casa.

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El asombroso Macchu Picchu. 2008

Almas Gemelas

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En el momento de ser concebidos, la luz del universo nos entrega a los seres humanos a las dos primeras almas gemelas de nuestra vida. Los padres, esos que nos crearon, heredándonos, cada uno, un pedacito de su ser.

“Madre no hay sino una”

Una sola fuimos, el alma gemela que siempre va a ser parte de tu vida. Las madres siempre serán ángeles en nuestras vidas, aveces regañando y refunfuñando; otras veces acompañándonos y guiándonos cuando no encontramos el camino. Las madres darían la vida por sus hijos, y la dan, en el momento del parto cuando nos traen a la luz del mundo.

Fuimos uno solo y seremos almas gemelas hasta el infinito, como no agradecer a una madre sus cuidados, su amor incondicional y su infinita lealtad.

En esa etapa de la niñez, seguramente uno tiene más almas gemelas, personalmente recuerdo a mi padre y quizá un potencial abuelo que murió cuando apenas yo alcanzaba los once años, recuerdo a mi padre y su complicidad, su ternura y su puente infinito conmigo. No me alcanza la memoria, para acordarme de más seres mágicos rondando en mi vida, quizá porque el nivel de conciencia de esa corta edad, no da para más. Quizá porque la energía de un niño está más enfocada en jugar, explorar y aventurar, quizá porque mi alma gemela maternal se encargaba de todos los cuidados y de empujarme a experimentar más, así fue siempre mi madre.

“Jóvenes, Bellos e Inexpertos”

Temporalmente uno juega a tener almas gemelas, durante la confusa adolescencia, esa época en que uno no se aguanta a sí mismo, esa época en la que crecer no tiene sentido, ese época en la que nada tiene sentido. Por ahí rondan las mejores amigas, siempre tan recordadas, esas las de las pilatunas y risas desmesuradas, a ellas también las seguiré considerando almas gemelas.

Con el paso del tiempo, uno va encontrando seres que se cruzan en el camino, se quedan, se van, se convierten en amigos del alma. Amigos que siempre van a estar en tu corazón, amigos que a veces te confrontan con realidades y hasta con la realidad personal. Son seres mágicos, que muchas veces uno no logra aceptar, o no logra comprender el mensaje de verdad que traen para uno. Un verdadero regalo, que no podemos comprender, recibir y apreciar.

“Todo llega en el momento indicado, ni antes, ni después”

 Hace mucho tiempo atrás, cuando yo era niña, mi abuela decía: Eso de novios para cuando le sane el ombligo. En pocas palabras, eso traduce inmadurez, dicho más bonito, todo llega a su tiempo.

Es por eso que muchas veces uno cree que encontró ese ángel compañero, se enamora locamente y pierde la cabeza por ese que uno creyó ser su complemento perfecto. Pasa una y otra vez, hasta agotar el cuerpo y el sentimiento.

Sin embargo un día cualquiera, cansados de rodar sin rumbo, uno reconoce esa luz en el corazón de su verdadero amante. Mutuamente se re-comocen, como si se hubieran conocido desde siempre y muy seguramente así es. Dos seres que se saludan desde su alma, dos seres que se conectan afuera del tiempo y una sensación muy adentro  que lo sabe.

Definición de Pareja: “Acompañado es más rico”

La abuela tenía razón, todo llega a su tiempo, no antes, no después. Cuando yo re-conocí esa luz, lo supe de inmediato, supe que la vida nos había juntado, supe que era de algún modo una elección, como supe que el camino no estaba libre de obstáculos.

Al ángel que elegí para vivir esta aventura llamada vida, le agradezco mucho más que dejarme ser yo misma, le agradezco mucho más que llevarme a ver el mundo, no solo en el que te conectas con otras culturas y otros países; ese mundo que se siente, no el que se toca.

Mi ángel, mi amante, mi amigo, es sin duda la conexión más fuerte que tengo con el amor, un ángel guardián y aventurero, que también sabe que es mejor animarme a superar los retos, en lugar de resolvérmelos.  Amor puro y verdadero.

Entonces todo ya está organizado, qué más le puede pedir uno a la vida. Encontrar el amor, quizá ha sido mi mayor objetivo en la vida, conseguir un buen trabajo no solo NO ha sido mi meta, más bien se opone diametralmente a mi sentido de vivir. Así pues, teniendo a esa alma gemela guerreando con uno, ya es un gran honor.

Ahí es cuando la vida lo sorprende a uno, con un nuevo regalo, mucho más de lo que podía desear. Ahí fue cuando apareciste tu, y lo escribo con nombre propio, a modo personal, porque es para ti. Apareciste tu con tu sonrisa y un nombre igual al mío. Lina María. Apareciste llena de amor y generosidad.

Extraño nuestras tardes de aventuras, recordar mi niñez a tu lado, mientras nos tomamos de la mano y cruzamos una calle cualquiera. Extraño las risotadas y nuestras parrandas tejiendo y bordando. Extraño todos los momentos que pasamos juntas porque cuando uno tiene más de un alma gemela, puede sentirse infinitamente bendecido.

Personalmente me considero una persona muy afortunada, partí a una nueva aventura de la mano de mi alma gemela pasional,  mi complemento perfecto. Guardé en mi corazón un recuerdo en medio de nuestra nostálgica despedida. Tu no eres mi complemento, tu eres como mi reflejo, es como si me viera al espejo.

Tu lo sabes, tee quise desde el primer momento, como mi hermana y mi amiga, porque supe que nos conocíamos desde siempre, como me sucedió con Santi. Te guardo en el lugar más sagrado, en mi altar de almas gemelas, tu con tu luz, alumbrándonos.

Gracias por llegar a mi vida y darle color a una zona olvidada, gracias por ser quien eres, gracias por seguir acompañándome en el camino.

LOVE YOU

Amuleto de Amigas

 

 

Lo que te hace feliz hoy… te hará feliz mañana

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Un día Fifí se divorció de la psicología… se volvió a encontrar con sus raíces artesanales…
             Un día mucho después se reconcilió con la psicología y se volvió a perder                     del  sendero…
                      Un día descubrió la ferocidad, un día re-conoció a una de esas personas,                              que ya sabía que conocía de siempre
                                 Un día el amor mismo la llevó de vuelta a reconciliarse con    todo                                        lo que ama y re-unirlo todo en su propia casa.

Esto no se trata de mí, sino de las personas que me rodean con su amor y sus ideas incondicionales. Siempre he sido una convencida que me rodean ángeles celestiales y terrenales. Este es un homenaje a todos los ángeles terrenales, humanos imperfectos, como yo, que han estado en mi vida dándole luz y sentido.

Contar la historia de Zipote Disegno es contar muchas historias que han coincidido la vida de Fifí, su propia historia de amor, historias de arte y pasión, que llegaron a un camino de liberación y felicidad total.

Fifí siempre fue una soñadora, sus aventuras siempre han sido tejidas con hilo y  aguja, desde niña vio a su madre cociendo vestidos de lino y algodón, los que luego se llenaron de lentejuelas y brillantinas en esa inolvidable década de los 80´s. Como olvidar una adolescencia llena de carnavales, música de Juan Luis Guerra, Sergio Vargas, Joe Arroyo y El majestuoso Rock en Español, en especial Soda Estéreo. Como olvidar la adolescencia.

Un día esta mujercita, partió de la provincia hacia la ciudad, partió buscando una mejor educación, una forma de aumentar sus conocimientos, una forma de crecer, en todos los sentidos.

Pero la fría ciudad, tenía más que oportunidades, tenía el amor reservado para cuando le hubiera sanado el ombligo. Tenía conocimientos sí, pero también tenía un bosque de concreto lleno de seres mágicos, que llegarían a su vida, cada uno en el momento indicado.

Así fue como un día, Fifí emprendedora se encontró rodeada de herramientas, cueros, ideas, hilos y lanas. Confundida en medio de su propia presión para producir, para ganar dinero. Con una marca llamada Zipote Disegno, con un incondicional esposo lleno de ideas para desarrollar nuevos caminos.

Recordó al día que viendo los ojos de su príncipe azul, escuchó con las palabras más dulces, una de las propuestas más amorosas del mundo mundial. ¿Quieres estudiar marroquinería?

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Mis manos marroquineras.

Sin embargo Fifí, no conocía mucho acerca de los negocios, de las ventas y de la forma de hacer sustentable un negocio familiar. Presa de sus propias presiones y de todas las exigencias de una sociedad machista y cuadriculada, gritó. Fuerte y alto para que la escuchara el mundo entero.

¿SERÁ QUE LO QUE NECESITO ES UNA ESPECIALIZACIÓN?

 

– Gritó, preguntándole al universo, y el universo la escuchó.

– El universo respondió.

Poco tiempo después, entaconada, elagante y poco importante, Fifí acudía a clases en una prestigiosa universidad del norte de la ciudad, rodeada de ejecutivos, gerentes y directores de recursos humanos de las mejores empresas de su país.

Muro 1Eso de ser ejecutiva y jugar a poder cambiar a la gente y la cultura dentro de las empresas, no iba con un alma salvaje como la de Fif. Soñaba constantemente con recorrer el mundo, conocer nuevas culturas y definitivamente estar afuera del sistema corporativo. Sin horarios, sin jefes, sin subalternos, sin nada que la atara a un esquema cuadriculado y controlado.

Todo trabajo es perjudicial para la salud; esto le pasaba a esta soñadora atrapada entre políticas y procedimientos, dedicada a convencer a la gente que la compañía es lo mejor que puede ocurrir y que dentro de la empresa; “todos somos una familia”, una familia que trabaja unida por un bien común. La rentabilidad del negocio y claro ofrecer un mejor servicio (este último = mejores ingresos para la empresa).

Una época llena de aprendizajes, teóricos y corporativos. Una época llena de crecimiento personal para Fifí, quien ahora se convertía en una ejecutiva, con responsabilidades más grandes que sentarse a observar como cae el sol al atardecer.

Esta princesa, ahora presa de su propio invento, se encontraba atrapada entre las rejas de sus palabras, rejas de papeles enumerados, formateados y validados. Rejas de políticas de las que no era cómplice.

Fifí paso de jaula en jaula, cada vez con mayores retos, cada vez con más presión, cada vez con más desasosiego. Un desasosiego que la desconectaba más y más de su propio ser y de brillar con su luz natural y genuina. Lo que ella en su ingenuidad no consideró, fue que eso que no podía aceptar, la iba a perseguir…. lo que Fifí no podía ver, es que había algo por aprender.

Algo más importante que  trabajar con excelencia y ser cumplido, algo más valioso que cualquier sueldo de ejecutivo, algo que la acompañaría para el resto de su vida. Lo que Fifí no podía ver, es que debía aprender a ser y estar para ella, antes de estar para el mundo. Y esa lección le costó lágrimas, de una compañía a otra más importante, le costó trabajo, le costó años de práctica y de equivocaciones, hasta que pudo ver la luz de la aceptación y la humildad.

Antes hubiera sido imposible, antes la hubiera seguido persiguiendo, antes no hubiera salido de su círculo vicioso y quejoso. Y lo que ella pudo deducir, es que la felicidad es relativa, y que en la cruda realidad, su significado de felicidad nunca había contemplado ser “exitosa” en la forma común que la sociedad lo dice. Su felicidad era más sencilla y más simple, poder desayunar con su príncipe azul y ver caer el sol cada tarde al lado de sus hijos.

Muro 2Los seres humanos siempre estamos llegando a etapas, etapas de crecimiento en las que creemos que no las sabemos todas. Sin embargo, lo fascinante de la vida es seguir aprendiendo, tener cosas nuevas por descubrir, nunca perder la capacidad de sorprenderse.

Fifí había llegado a una etapa, en la que había descubierto que aún debía aprender mucho, de la vida, de los demás y de ella misma. Desesperada y aturdida, en medio de un mundo de apariencias, corrió al campo, agarrada fuertemente de la mano de su esposo; buscó comprender, en un día normal en medio de un pueblito Boyacense, buscó liberarse dando un paseo en bicicleta, eso que la conectaba a su niñez.

Y allí en medio de una tienda encontró un ángel feroz, un ángel que le dio la mano y su amistad, un ángel aventurero que le brindó su amistad.

Fifí estaba admirada, de ver tantas cosas maravillosas en aquella tienda, tantas manos expresándose en obras y colores exhuberantes, tanta magia alrededor. Entonces recordó que sus manos tejían historias, que sus manos también hablaban el lenguaje de la creatividad. Anhelando aquellas épocas exclamó: “Yo tango un taller de artes manuales y hago cositas”.

Lo que no esperaba era escuchar fue:

– Pues tráemelas, me parece divino tener tus cositas en nuestra tienda.

De eso se tratan los ángeles, de devolverle a las personas la fe en sí mismas, y este particularmente había tocado la emoción más profunda de una artesana encerrada, olvidada de su propio ser.

Cuando por fin logró liberarse del enjaulamiento de ser “empleada”, esta aventurera comenzó a recoger sus pasos, simple, volvió al principio, a lo esencial. Desempolvó sus agujas, sus hijos, sus cueros, sus herramientas y sin pensarlo mucho, se permitió crear, solo eso, crear cosas que le generaran amor, que pudieran ser lindas e iluminar el proceso creativo.

Muro 3Así fue como después de disminuír su jornada laboral, a dos días por semana. Pudo comenzar a hacer  más cositas, a descubrir colores, texturas, bordados y lo que para ella eran “genialidades”.

Entonces descubrió que siendo una persona dedicada a los demás, podía regalarse felicidad con un hilo y una aguja, descubrió que no importa cuánto cobras por hacer algo, lo realmente importante es cuánto disfrutas haciéndolo. Reconoció la felicidad que desde niña le produjo tejer, bordar y crear con sus manos.

Así fue como su taller renació de las cenizas, con más fuerza, con viejos y nuevos amigos, con nuevas ideas. Con la idea loca de hacer Tejido Terapeútico. Con la ayuda de alguien que creyó en los sueños de un artesano, con más ganas que miedo y con todo un camino por recorrer.

Fifí sigue tejiendo sus alas, sigue aprendiendo de la vida y de sí misma, sigue creyendo que la felicidad la producen las cosas simples, las que cosas que siempre has sabido en el fondo de tu corazón.

Dedicado a un ángel feroz, Gracias por devolverme al camino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Yo tejo. Cuál es tu super poder?

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Amo tejer porque estar unida a un hilo me recuerda el hilo que me unió a la vida y la tranquilidad que sentí antes de ver la luz del mundo, en el vientre de mi madre. Y así como me fue transmitida la energía vital, por medio de un hilo; me fue legado el arte de tejer a mis escasos siete años.

A esa edad en la que uno juega a las muñecas y a cocinar como los grandes, ya iba yo por las casas de mis pequeñas amigas cargando mochilitas, hilos y agujas. Heredé tejer y bordar sin saber el tesoro que tenía entre mis manos.

Amo tejer, porque significa mucho más que entrelazar hilos, significa entrelazar ideas, planear el proyecto, escoger los colores e imaginar cómo será cuando esté terminado. Tejer pone a prueba toda mi creatividad, mi capacidad de planeación, mi competencia de ejecución; tejer me reta a estar siempre diseñando cosas nuevas y me reta también a superarme en el próximo proyecto que se me ocurra hacer. Es como un libro práctico de autosuperación, la diferencia es que es más divertido estar enredando ideas y experimentar por sí mismo.

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En el lago Titicaca, los hombres tejen desde niños.

Lo que se hereda no se hurta.

De mis padres heredé mucho más que la habilidad con mis manos, heredé el tejido y el bordado, aprendiendo con ello a resolver problemas con un hilo y una aguja, quien se iba a imaginar que esa capacidad, me daría la guía en la vida, para resolver tantas situaciones, que vienen porque tienen que venir. Pero que de todos modos, no esperamos que aparezcan de repente con su discurso retador de “a que no vas a poder conmigo”.

El oficio de tejer fue mi mejor amigo durante las largas jornadas de clases insoportables en la universidad, tejer también hacía el tiempo más divertido en las horas muertas de los “huecos estudiantiles”, tejer se convirtió en la mejor forma de pasar el tiempo conmigo misma y descubrir que siempre hay cosas nuevas por hacer, que la aventura nunca termina.

De mis padres también heredé el hábito de refugiarme en las artes manuales, antes de tomar decisiones precipitadas, permitiéndo de alguna forma, que fuera el arte quien me enviara las respuestas, todas las respuestas que yo no lograba ver. De mis padres aprendí el valor de lo que pueden expresar mis manos y la importancia de conectar las manos con la cabeza y que de nada sirve si no le pones el corazón.

La práctica hace el Maestro

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Yo misma, tejiendo una mochila viajera.

Durante tantos años de estar tejiendo, he descubierto cómo la joya que heredé en mi infancia me produce mucho más que felicidad.

Cuando descubrí hace poco, que una de las cosas que vine a hacer en este mundo era conectar gente, conectar a unos con otros; entendí que tejer significa conexión, mientras tejo el mundo desparece, mis palabras se esfuman junto con mis pensamientos, y el movimiento repetitivo genera un estado de bienestar que me transporta a otros mundos.

Así es como tejer se ha convertido a lo largo de mi vida en un hobbie, en una pasión, en un arte, en un trabajo y en una terapia. Una terapia que comencé experimentando, sin saberlo en todo el proceso de desarrollo de mi ser, y que luego conscientemente, utilicé para mis fines propios, como muchos mecanismos para evadir el psicólogo.

Tras años de práctica interna, logré hacer coloridas mochilas y también logré identificar la forma adecuada en que el tejido se hace conciente como práctica de meditación. Por eso insisto con tanta emoción,  a mis pacientes y a sus padres ¿Le gustaría tejer?

Gratitud

Yo siempre tengo entre mis manos una aguja y un hilo, porque en esa ecuación hay tejidos, y en esos tejidos hay amigos, y amigos de los amigos, y los familiares que siempre que con amor traen los materiales para hacer realidad ese sueño de tejer.

Gracias infinitas a todos los que de muchas formas hacen posible tejer.

Tejer también me conecta con amores espontáneos, como con mi amiga Lina, a quien conocí una tarde en la recepción de la clínica donde trabajabamos. Un amor a primera vista, que fue mucho más allá de compartir un consultorio. Un amor que hoy nos une en un plano superior, nos lleva a pasar calles como adolescentes, compartimos largos cafés mientras coleccionamos risas. Hoy mi pana y mi personal trainer por puro amor, logró lo que en 41 años no logro nadie, hacerme parar con la mejor postura, en muchos sentidos. Pero ese es otro capítulo de este blog.

Una amistad pura y verdadera, llena de risas y pilatunas. Una amistad llena de lentejuelas, hilos, botones y agujas. Una amistad llena de tardes maratónicas tejiendo y bordando. Una amistad tejida por la vida antes de conectarnos.

Para mi tejer va más allá de enredar hilos, tejo ilusiones y sueños, tejo vida al rededor de una fogata, tejo amistades en cada parte que visito, tejo el amor y al lado de mi amor, tejo atardeceres y amaneceres, tejo palabras alrededor de mis ideas, tejo productos únicos que van a engalanar a alguien, tejo viajes y durante los viajes, tejo mientras un adolescente se sienta a tejer a mi lado y a contarme todas sus penas.

Yo tejo porque para mi, tejer es la solución a todos mis problemas, tejer me llena de infinitas posibilidades.

Ese es el super poder que me hace ser quien soy, tejer y enseñar a tejer los sueños propios de cada ser humano.

Cuál es tu Super Poder?

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Ilustración del Artista Karl James Mountford .

Selección de Talentos

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Este es un escrito detallado acerca de la experiencia que vivimos los seleccionadores. ¿Cómo se ve con las gafas de un profesional de selección? Cómo es hoy buscar profesionales competentes en medio de la crisis laboral de este país Colombia? ¿Como podrían ser más asertivos los candidatos?.

Pues bien ha aquí una reflexión que explica parte de estas preguntas. Una reflexión que he concluido después de más de 10 años de trabajo en procesos de selección y de recibir una y otra vez llamadas tipo “por favor me cuentas que debo decir para ser elgido en un proceso de selección?” deben decir la verdad, eso es todo. Pero este es otro capítulo, que amerita otro artículo.

Hoy en día resulta compleja la búsqueda de trabajo, o mejor debería decir empleo, pues los Colombianos pasamos trabajos todos los días, el solo hecho de lidiar con el tráfico, ya es un trabajo bastante complicado. Pero bueno, buscar empleo se he convertido en una misión imposible, más aún conseguir ser contratado en una empresa que ofrezca estabilidad laboral y oportunidad de crecimiento; de las cuales, por cierto, hay muchas en nuestro país.

Las diferentes crisis nacionales e internacionales, ha aumentado considerablemente la oferta laboral, frente a una demanda que apenas cubre un porcentaje mínimo de la población demandante. Las personas se quejan de la falta de oportunidades y por supuesto de tener que cubrir sus necesidades básicas y no tener donde producir el dinero necesario para ello.

A menudo recibo llamadas solicitando alguna orientación para mejorar su hoja de vida, su perfil y ayudar a conseguir algún tipo de trabajo. “Lo que sea” dicen las personas, pues el primo de mi esposo o el hijo de mi mejor amiga, por poner un ejemplo, lleva más de seis meses sin trabajo. Situación que escucho todas las semanas.

Infortunadamente es la realidad palpable de muchos trabajadores Colombianos. Así vamos a ciegas, buscando cualquier oportunidad, cualquier “trabajito” que me de al menos para comer.

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Un taller a ciegas, para trabajadores.

Este factor de desempleo creciente, ha propiciado la evolución del perfil del candidato e incluso ha modificado sus rasgos de personalidad. Lanzando al mercado un candidato hambriento y desesperado. Un candidato que haría cualquier cosa, si, cualquier cosa por conseguir ese empleo ofertado.

Comencemos desde le principio; una persona se encuentra en búsqueda activa de trabajo, inscribe sus datos y su hoja de vida en los diferentes portales de empleo, porteriormente comienza a aplicar a las ofertas que requiera de sus conocimientos, experiencia y perfil profesional.

Lección Aprendida 1.

Leccion 1

Han visto este letrero en los anuncios de empleo que dice: “Sí, no cumple con los requisitos, por favor no aplique”. Pues bien, es importante no solo leer, sino comprender lo que quieren transmitir los seleccionadores cuando escriben esto.

Los profesionales dedicados a la consecusión del talento, comenzaron a mostrar agotamiento físico y mental, desgastándose por largas horas en revisiones de hojas de vida que NO se acercan ni un poco al perfil requerido. Pues sí un cargo requiere un Profesiona Gradudado en Administración, eso no es igual a Profesional Graduado en Diseño Gráfico con amplia experiencia. La capacidad de conciencia y autoevaluación también es importante.

Parecería increíble encontrar este tipo de situaciones en procesos de selección. Pues no nos asombremos tanto; de un total de 500 hojas de vida aplicantes, por lo menos 450 no cumplen ni con el 30% de los requisitos establecidos.

Lección Aprendida 2.

Leccion 2

Un vez las personas aplican a la oferta publicada en cualquiera de las grandes plataformas de búsqueda de empleo, se convierten en Hackers, si señor Hackers. Actualmente los diferentes medios y mas aún las redes sociales, entregan mucha información de las personas y estos candidatos presos de la desesperación son expertos en conseguir todos los datos del profesional que publica el empleo.

Así es como uno comienza a recibir correos electrónicos, Whats Apps y hasta Llamadas al numero personal del tipo de: Buenas tardes es que yo apliqué a una oferta que estaba publicada en la red de trabajo y quisiera saber si recibió mi hoja de vida y que tal le parece. Y bueno!!!!! recibo en promedio 500 hojas de vida diarias por cada proceso y generalmente tengo como mínimo de 3 a 4 procesos.

A esto lo he llamado “acoso al seleccionador”, del cual más adelante hablaré, profundizando en otros tópicos que evidencian la ansiedad y falta de preparación para enfrentarse a un proceso de selección de forma profesional.

El hecho de escribir, llamar, contar o textear con una clara necesidad de protagonismo, no garantiza que sean escogidos por encima de los demás que esperan a que el proceso siga su curso normal. Lo único que se consigue con esta conducta es NADA, así es nada, porque el seleccionador seguirá revisando sus hojas de vida conforme el proceso se lo exige y hará su trabajo de forma profesional, respondiendo a las necesidades de la compañía que lo ha contratado.

Lección Aprendida 3.

Leccion 3

Pues bien decía mi madre este dicho, cuando uno se toma su tiempo, puede revisar, re-escribir y realmente redactar un producto que sea coherente.

Cuando las personas hacen una hoja de vida, en realidad se esmeran por hacer un buen trabajo, se esmeran escribiendo toda su formación educativa y su experiencia laboral de forma detallada, sin embargo, en muchas ocasiones le dejan lo de la ortografía al corrector del computador, enviándo un curriculum con horrores de ortografía, los cuales estoy segura se pasaron, solo por no leer. Es bien importante que las hojas de vida queden impecables, es como querer vender una olla de presión sin tapa, o la casa sin techo. En realidad los errores de ortografía dicen mucho de los candidatos, entre otras envían el mensaje de hacer las cosas por hacerlas.

Conozco más de un colega que descarta candidatos por errores bobos de ortografía. Y confieso, tienen razón.

Como si no fuera sufisciente, el nombre del archivo que contiene la valiosa información de los candidatos, es guardado como: HOJA DE VIDA NUEVA 2018, HOJA DE VIDA ACTUALIZADA, NUEVA HOJA DE VIDA, o los que son más arriesgados HOJA DE VIDA DE YUYIS, NANIS 2018, YAYITA 2018; sólo por poner algunos ejemplos. Ahora bien hagamos la tarea de analizar un poco esta información. Sí a un seleccionador le llega un número X de hojas de vida, todas con el nombre de HOJA DE VIDA NUEVA 2018, como carajos va a saber de quién se trata?

Una hoja de vida debe llevar el nombre de la persona, de lo contrario no tenemos como identificar cada candidato y no, entre otras cosas, no debe llevar el nombre de hoja de vida, pues se sabe ampliamente que se trata de una “hoja de vida”.

Sugerencia, hay que ser más cuidadoso con la forma como se presenta la información, se trata de conseguir una posición laboral, que en teoría sea agradable y que genere beneficios económicos, profesionales y personales, para uno como empleado.

Lección Aprendida 4.

Leccion 4

Cuando tuve la oportunidad de estar desde el otro lado, siempre consideré que tener una actitud respetuosa y prudente hacia el profesional que se encarga de la selección, era un aspecto clave para mostrar la imagen de una persona estructurada y un profesional coherente.

Hoy en día me encuentro con todo tipo de “acosadores al borde de la locura”, perdón a todos los que se sientan aludidos, ofendidos o etiquetados. No es mi intención molestarlos, solo que tengan una idea de lo que en realidad están transmitiendo y un poco que se pongan en los zapatos nuestros.

Actualmente es increíble la forma como algunos candidatos abordan al profesional, por eso voy a permitirme contar algunas anécdotas que he experimentado en esta labor de selección de talentos.

Uno. Lunes 8:00 PM. Suena el timbre del WhatApp

Candidato: Buenas noches señora Lina, apliqué a una oferta que estaba publicada en Buscotrabajo.com, quería saber sí recibió mi hoja de vida.

Yo: No tengo ni idea, son las 8 de la noche y estoy con mi familia. Por favor escriba mañana en horas laborales al número que aparece en la oferta para mayor información.

Candidato: Que pena molestarla, me podría confirmar el número al que debo escribir.

Yo: SIN RESPUESTA

No puede ser que le estés diciendo a una persona, que no son horas de escribir, que no sé como se levantó mi número telefónico personal y que está siendo imprudente, y siga pa´lante haciendo preguntas impertinentes. No se vale, no es adecuado.

Suele suceder, que no contentos con esto, escriban una y otra y otra vez por el WhatsApp, haciéndose los que no saben nada. Y disculpándose mil veces, porque que pena molestarla. Convirtiéndose en víctimas de la pobre situación.

Dos. Una de las más recientes anécdotas que tengo para compartir, fue un día cualquiera que sonó mi teléfono y me preguntan. Buenas tardes este es el celular de la Señora Liliana Rodríguez, en medio de la confusión, sonreí en el fondo, pues confieso que hice la pilatuna, entonces respondí con un NO tajante. Dos minutos más tarde repicó de nuevo el teléfono; hablo con la señora Lina María Rodríguez?. Claramente era la misma persona, obviamente respondí que si, que era yo, que en qué podía colaborarle.

Luego de explicarle a este candidato el proceso y los pasos a seguir, procedí a enviarle un correo, identificándome como Lina María Rodríguez Rojas, y especificando las pruebas, pasos y tiempos del proceso, firmado por Lina María Rodríguez Rojas, Psicóloga especialista en Selección.

Como dirían mis amigos los abogados, los hechos sucedieron un Miércoles 3:00 PM.

Hasta este momento todo normal, Viernes de la misma semana 7:30 PM, suena el WhatsApp. Mismo Candidato

Candidato: Buenas noches señora Liliana.

Yo:

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Otra vez????? NO PUEDE SER, al menos tres veces repetí mi nombre, envié un correo identificándome y adicional firmado con todas mis credenciales. Esto califica como falta de atención al detalle, además de imprudencia por llamar un viernes en las horas de la noche. Yo creo que a las personas con el tema de la tecnología, redes sociales y el fácil acceso a todos los mecanismos de comunicación, han perdido los límites entre lo que es la realidad laboral y los temas personales.

A propósito, no solamente se han perdido los límites cuando están participando en un proceso de selección, se han perdido los límites de los amigos, de los jefes, de los empleados y de los colegas. Se perdió la intimidad a la que uno tiene derecho cuando llega a ese lugar sagrado llamado hogar.

Tres y última

Sucede con bastante frecuencia, que los candidatos aplican a ofertas laborales muy por debajo de su compensación salarial, esto quiere decir que se inscriben a una oferta de $1.500.000, cuando su salario es de $3.000.000 dada su experiencia y perfil profesional.

En el fondo, nunca he podido descubrir qué esperan con este tipo de estrategia. Pues evidentemente continúan durante todo el proceso, para salir al final con frases como: “Ay no es que yo pensé que podían subir el salario”. Estos después de haberles confirmado y re-confirmado la compensación salarial y las condiciones laborales. Y ellos estar de acuerdo.

No es justo hacerle perder el tiempo al seleccionador, no esperen que la vida y las empresas se comporten de forma justa, si desde el momento en que están participando, no son fieles a unos acuerdos y principios básicos de comunicación.

Como lo había mencionado anteriormente, a menudo recibo muchas llamadas de mis amigos o familiares, preguntándome acerca de cómo contestar en una entrevista o pruebas de selección. Mi recomendación es simplemente que sean como son, aunque parezca obvio. Sean como son, pero sean prudentes. Hacer el ejercicio de ponerse en los zapatos del seleccionador, les permitirá darse cuenta que no es rico estar recibiendo mensajes de tipo laboral, después de las siete de la noche, todos los días. Se han puesto ha calcular cuántas personas pueden escribir, por un solo proceso de selección?. Pues imagínese como es eso, cuando un seleccionador puede tener hasta diez procesos paralelos.

Aquí, no se trata de juzgar a nadie, tampoco de convertirse en el gurú de la selección y enseñarles a las personas como deben actuar en un proceso. Ya lo he dicho antes, yo no enseño nada.

De lo único que se trata es de mí punto de vista, particular y egoísta, si así lo quieren llamar. Se trata de verlo como yo y algunos colegas lo vemos, pues somos seres humanos como todos los demás. Nosotros no tenemos el poder de nada, el único poder que tenemos es el de hacer bien el trabajo para el que fuimos contratados.

Tengo la firme esperanza que esto pueda ayudar a hacer más equilibrado el trabajo de mis colegas, así como más coherente el actuar de nuestros queridos candidatos.

Comentarios dudas o preguntas, siempre van a enriquecer la vida, así que son bienvenidos.

Deja tu comentario en la pestaña hablemos, generemos un debate inteligente, haz valer tu opinión.

21 kilómetros entre ríos y montañas…

Estándar

“Erase una vez una niña desbordando energía, saltando, corriendo, bailando”

“Erase una vez una adolescente una adolescente que utilizaba su energía para              montar en       bici, escribir, bailar o hacer cualquier cosa que no fuese correr”

“Erase una vez una mujer hecha y derecha que detestaba correr”

Crecí en un pueblo a orillas del río magdalena, un pueblo detenido en el tiempo, como Macondo. Un pueblo de tardes tranquilas y montañas majestuosas que lo protegen del viento.

Mi padre solía llevarnos a caminar por las montañas y las quebradas; quizá los mismos caminos que él de adolescente recorrió con mi abuelo. Mi padre pesaba más de 100 Kg, pero caminaba a paso firme, siempre eligiéndonos más, completamente convencido que nosotros podíamos llegar donde nos propusiéramos.

Los Domingos eran para caminar en la montaña, embarrarnos en la quebrada y desbordar toda esa energía que un adolescente guarda en su pequeña experiencia de vida. El Domingo era todo un plan, lleno de amigos, aventuras y barro.

Para mí fue una constante el hecho de detestar correr o trotar, siempre tuve una resistencia muy fuerte, y siempre elegí rechazar cualquier actividad o deporte que significara correr. No obstante he amado caminar por muchas montañas, recorrer caminos en bici y probar varios deportes acuáticos de aventura de la mano de mi ya conocido esposo.

En más de una ocasión he recorrido la montaña durante días, con o sin equipo al hombro, llegando al final, a un lugar mágico, de esos que uno siempre guarda en el corazón. Siempre he pensado que el mejor Coach está adentro de cada uno y en esas jornadas de travesía en medio de la selva, los ríos y la vegetación nativa, simplemente sucede que tienes tiempo y mente para conectarte con esa sabiduría interna. También se conecta uno con el miedo, la rabia, la frustración, la motivación o cualquier sentimiento que esté por ahí guardado por años.

Caminar en medio de la naturaleza siempre te dará el tiempo para resolver tus asuntos internos.

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Camino de Cusirí en La Sierra Nevada del Cocuy, Colombia

Comencé a “correr” sin correr, en Diciembre del 2017, luego de que mi esposo ya llevaba varias experiencias de Trail Running, me animé… me motivé y decidí participar en mi primera carrera. A mis 41 años, recorrí 24 kilometros en medio de los hermosos paisajes de la Sierra Nevada de Santa Marta y adivinen….. Me quedó gustando.

Cuando regresé a correr tuve una experiencia diferente, no menos gratificante, pero diferente. Las montañas de Calima del Darién parecían hablarme, parecían decirme cosas que yo sabía que debía escuchar, resolver y aceptar.

“Hoy regresé a la montaña, a sus caminos de piedra y sus ríos majestuosos, sus impredecibles caminos… mi piel lo supo inmediatamente, mi cuerpo reconoció su sonido.. me susurró al oído que mi corazón estaba alegre de volver allí”

                                                                                                                                    Linamo

Regresé a sentir la montaña, a correr y recorrer el camino. No regresé a competir con nadie, ni siquiera conmigo misma, regresé como siempre a explorar mis propios límites.

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Miré a mi esposo y dí mis primeros pasos. No había opción, tocó correr. íbamos todos, sin excepción, hipnotizados por el paisaje, pisando con cuidado pero con firmeza, avanzando en medio de los verdes árboles.

“Esto no es una carrera, no tienes por qué correr, no tienes que probar, ni demostrar nada, pues la vida es para disfrutarla y no para vivirla a medias” (Fragmento e Song Inside You).

Justamente porque no hay que vivirla a medias es que todo se vuelve interesante. Todos tenemos motivaciones diferentes, todos tenemos expectativas diferentes, y la mía no contemplaba ganar, lejos de eso y de competir, ya había ganado una nueva experiencia cuando decidí correr.

Y ahí estaba yo, corriendo aveces, caminando otras, concentrada en mí… No me día cuenta cuando me descontecté de todos los que me rodeaban y quedé sola conmigo misma, solo me dí cuenta de la conversación profunda que llevaba dentro.

Paso a Paso, no pares, respira y sigue caminando…. solo eso… mientras me acomodaba más con mis ángeles y demonios. Ya ni sabía donde estaba mi esposo, y por dentro sonreí de saber que nos permitíamos ser cada uno, a su ritmo, con su carga, como siempre ha sido, nos permitimos disfrutarlo cada uno a su manera.

Sencillo, solo había que terminar la cuesta y llegar al punto de hidratación. Y llegué, me motivó una resplandeciente sonrisa, ampliamente conocida, me ofreció un vaso de algún líquido hidratante y yo creí que había llegado al cielo.

Y empezó Cristo a Padecer…

Por mis profesiones y más aún por mi estilo de personalidad, me ha sido relativamente fácil conectarme con el dolor de las personas. Escuchar, comprender y y ayudar a despejar, es algo que fluye en mí, sin embargo, conectar con mi propio dolor ha sido uno de esos procesos en los que he tenido que trabajar fuertemente. Nos pasa a los seres humanos.

El dolor, es algo que nadie quiere sentir, todos los seres humanos le huímos al dolor, ya sea físico o emocional. Sin embargo, es parte del la telaraña que teje la vida. Intentar negar el dolor y separarse de él es imposible. Si hacemos una gran negación y esperamos que con ello  el dolor desaparezca, estaremos llenándonos de fantasías mentales. Por el contrario sí logramos mutar el pensamiento, comulgar con el dolor y elevar el pensamiento para restarle importancia, nada podrá detenerte para lograr tu objetivo.

Estar en el kiómetro 8,4 de 21 y sentir una puñalada en tu rodilla, cada vez que das un paso, es algo que definitivamente es imposible de ignorar. Es como un martillazo que retumba en todo el cuerpo, nada que hacer. El dolor lo invade todo, sí lo dejas, etonces la mente ya no tiene ideas, ni caminos, solo dolor a la vista.

¿Entonces? ¿Qué hacer cuando no hay más opciones?

Aceptar la dura realidad, escuchar al cuerpo, conectar con esa molestia y reconocer que un dolor por fuerte que sea, no es más fuerte que uno mismo… Así que como dice Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Seguir hacia adelante es lo único que queda, sguir cargando el peso de lo que me molesta, seguir permitiendo que me impida avanzar?. Es una elección, cada uno tiene el divino poder de elegir que lo detiene y que no.

Intuitivamente, logré restarle importancia a ese dolor, poniendo por encima el objetivo de terminar la travesía y  dejando al dolor ahí justo donde estaba, en mi rodilla, no en mi cabeza, ni en mi determinación.

Increíblemente uno logra correr con una rodilla chueca, personalmente no lo hubiera creido posible, si no es porque elegí vivirlo. Si uno concentra su energía en lo que realmente desea en ese momento, logra tantas cosas que jamás se hubiera imaginado.

“Los límites están en la mente” …”Los límites están en la mente”…”Los límites están en la mente”, venía como un mantra este pensamiento, empujándome, halándome, retándome.

Conectar con el dolor solo se trata de escuchar y auque parezca extraño, se trata de soltar en vez de agarrar. Nos agarramos a nuestros dolores de cualquier índole, los cultivamos, los vemos florecer, para luego dejarlos abandonados? No, de ninguna manera.

Nos aferramos a cada dolor con mucha fuerza, elegimos sufrir, quejarnos e imposibilitarnos. Hacemos de dolores parte de nuestra vida, como un mecanísmo efectivo de obtener ganancias externas. Cuando algo te duele, alguien te compadece.

“El dolor va a pasar, las huellas que dejó en tu vida nunca pasan”

Está científicamente comprobado que el origen de los dolores físicos, cuentan con una base emocional. Entonces cuando estás conectado con la naturaleza, respirando vida pura, ¿qué es lo que permites que te robe tu paz?. ¿Para qué darle todo un capítulo al dolor y revolcarte en sus espinas, cuando puedes seguir disfrutando del paisaje?

Ese día, como muchos otros terminé el recorrido, como ha ocurrido siempre que regreso a la montaña o a la selva. Ese día mis pies recordaron la emoción que se siente al pisar la tierra, al pasar por el río. Ese día descubrí mucho más de lo que uno cree que puede, ese día descubrí que es tan importante llegar, como disfrutar de cada paso, incluyendo los pasos difíciles.

Creo que seguiré corriendo carreras, ahora me estoy preparando para nada en especial, solo entreno por el placer de hacerlo….. Estoy aprendiendo y lo disfruto.

 

Hace mucho tiempo atrás. Poema #1

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Día de los muertos, Los Ángeles, CA 2014

Día de los Muertos, Los Ángeles 2014

Contemplaba el horizonte cálido y tenue

Y una difuminada luz...

Que evocaba el resplandor de una mirada inquietante

Unos ojos que escudriñaban cada piedra de mi ser

Como si buscaran un motivo.


El viento me abraza suavemente

Contagiando con su frescura todo mi existir

Y en su ocaso, el sol y no anuncia el olor a muerte

Solo se desvanece lentamente

Anunciando que llegó la noche


Cuélgate de un hilo de mi mente

Rescata sabiamente de mi voz apasionada

Las frases que se quedaron jugando al escondite

Regálame la voz de tus pasos, para no ir a tientas por la vida

Y así labrar huella a huella un camino que podamos recorrer.