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Hace mucho tiempo atrás. Poema #1

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Día de los muertos, Los Ángeles, CA 2014

Día de los Muertos, Los Ángeles 2014

Contemplaba el horizonte cálido y tenue

Y una difuminada luz...

Que evocaba el resplandor de una mirada inquietante

Unos ojos que escudriñaban cada piedra de mi ser

Como si buscaran un motivo.


El viento me abraza suavemente

Contagiando con su frescura todo mi existir

Y en su ocaso, el sol y no anuncia el olor a muerte

Solo se desvanece lentamente

Anunciando que llegó la noche


Cuélgate de un hilo de mi mente

Rescata sabiamente de mi voz apasionada

Las frases que se quedaron jugando al escondite

Regálame la voz de tus pasos, para no ir a tientas por la vida

Y así labrar huella a huella un camino que podamos recorrer.

Donde el corazón te lleve

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De la película Donde el corazón te lleve.

Primera Parte. Rutina

La vida día a día nos presenta mil caminos, todos los días debemos elegir desde la hora de levantarnos, la ropa que ponernos, qué color me queda mejor con mi estado de ánimo, y qué vamos a desayunar… el resto del día hasta cuando ponemos la cabeza en la almohada, no es muy diferente, decidir, decidir y decidir.

A veces la vida, nos muestra los mismos caminos, casí todas las veces nosotros elegimos los mismos, por costumbre tal vez, o por la pereza de pensar, de arriesgarse, de ver las oportunidades que hemos querido ver, pero no nos atrevemos.

Repetimos una y otra vez los mismos rituales, las mismas costumbres, las mismas frases, dándo vueltas y más vueltas sobre el mismo punto, atándo nuestras posibilidades, aferrándonos al pasado, condenando al futuro a repetir la historia.

Pasado y Futuro

Anhelamos un mejor futuro, entonces vivimos evadiendo el ahora, dejando escapar las cosas simples como disfrutar del pequeño rayo de sol o desayunar en familia. Nos pasamos la vida persiguiendo la inspiración, una mejor posición laboral, un mejor status, el dinero, o cualquier cosa que creamos que nos va a dar una vida mejor.

“Nos pasamos la vida persiguiendo el final del arco iris”

Hemos elegido vivir esta vida llena de carreras y trancones, llena de horarios y de tengo qué; olvidándonos de todo, incluso de nosotros mimos, de nuestros verdaderos deseos, de lo que nos nutre el alma.

Aceptamos ese trabajo con ilusión, con la esperanza de mejorar la calidad de vida y pagar mejores colegios, ahorrar para la universidad de los hijos, comprar un mejor carro, etcétera… pero en el camino se acabó la emoción y el dinero no fue suficiente para suplir la frustración de sentirse en lugar equivocado.

Hemos elegido la vida que vivimos, hemos tomado las decisiones que nos tienen donde estamos, puede ser el momento perfecto para dejar de excusarse en los demás y aceptar la realidad amorosamente, es hora de responsabilizarse de las decisiones que cada uno ha tomado y comenzar a tomar decisiones coherentes con lo que anhelamos en lo más profundo del corazón.

"Acéptalo, abrázalo y déjalo ir. La verdad siempre librera"

Segunda Parte. Soltándo, aprendiendo a viajar más liviano.

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En el Vichada iniciado el 2016, cuando descubrí que soltar el poder es una delicia.

Hay cositas que no es necesario cargar, las culpas, la frustración, las quejas, el sí yo hubiera, el “y sí sale mal?”. Te has puesto a pensar: ¿Qué tal que si te sale bien?.

En la medida en que la vida avanza y avanzan los años, uno comienza a hacer del cambio parte de su vida, así como la canción de Mercedes Sosa:

“Cambia el rumbo el caminante
Aúnque esto le cause daño Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño”

Entonces uno aprende a ser más uno, con más fuerza y con más luz propia, uno aprende a fluír con su esencia y eso hace que que le des la real importancia a las cosas, ni más ni menos, las cosas solo son.

Viajar más livianos significa aceptar lo que somos y como somos, no solo con valentía, sino con mucho amor, significa abrazar la realidad, soltar las ganas de querer cambiar todo lo que no podemos.

Las cosas definitivamente son como son, no como queremos que sean, porque la diferencia entre lo que es y lo que esperamos se llama sufrimiento, dicen los budistas. Viajar más liviano significa abrazarnos a nosotros mismos y permitirnos ser como somos. Amar desmedidamente, odiar con franqueza y conciencia. Viajar más livianos significa comenzar a observar con curiosidad, sin juzgar.

Dejar de querer controlar el resultado te libera, es mágico. Bajar los brazos y equivocarse también se siente bien. Cuando esto sucede, comenzamos a sacar los egos de la maleta llamada “tengo la razón” y permitirse el “voy a probar a ver qué pasa”, sin duda la vida se hace menos pesada y entonces surge el niño explorador que todos llevamos dentro y todo parece sorprendente.

Explorar nos permite dejar de juzgar, explorar nos permite descubrir y descubrirnos capaces de cosas que no creíamos posibles, disfrutando lo que nunca imaginamos.

“Explora con curiosidad y descubrirás cosas impensables”.

Tercera y Última Parte. Decisiones

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Ciudad Perdida, Colombia. Comenzando el 2014

Esta educación LATAM nos educó para ser esclavos de nuestras propias decisiones, de las decisiones de los demás y de las decisiones que tomamos por defecto, por miedo, por la parálisis que nos genera el falso control que tenemos sobre todo ó simplemente por escuchar la voz de los demás en lugar de escuchar la voz propia.

Nos enseñaron a vivir con miedo, a decidir con miedo y a cargar con la culpa. Nos enseñaron a dudar de nosotros mismos y a elegir por descarte lo que nos asegura un “futuro mejor”. ¿Acaso nos preguntaron, que es lo que te hace más feliz en el mundo?

Fragmento de: Song Inside de Ethan Lipton feat. Christopher Ferreira

No tienes que preocuparte o arrepentirte, de lo que has dicho o hecho. Sí sabes que cantaste la canción de tu corazón.

Hace un mes fuimos invitados a un matrimonio de 15 años de casados. Sí, una pareja con más de 15 años de aventuras, dos hijos y un perro, una pareja que decidió entregarle a Dios esa responsabilidad y unirse para el resto de sus vidas. En el sermón el Cura habló de la importancia del amor y del lenguaje del corazón, un discurso realmente conmovedor.

El corazón siempre tiene la respuesta, decía el Padre, refiriéndose a todos los momentos de la vida en los que hemos dudado y no encontramos salida, cuando hubiese sido tan fácil sentir y escuchar la voz interior.

Lloré con ternura durante el 90% de la ceremonia, comprendiendo, que ese discurso que con frecuencia utilizo con mis pacientes, es el dircurso más certero. La varita mágica la tiene cada uno dentro, el baloto está dentro de tu corazón.

Abrimos la posibilidad de desafiarnos a creer en nosotros mismos y ser valientes al tomar la decisión de confiar en nuestra habilidad innata para saber que es lo que más nos conviene. Creer en nuestra intuición, significa escuchar nuestra voz interior y asumir los riesgos que nos sacan de esa falsa seguridad, significa atrevernos a explorar lo desconocido.

Normalmente pensamos que los demás saben cual sería la mejor decisión que nos aportaría a el futuro soñado, se trata de creer y reclamar nuestro poder, confiar en la luz propia y actuar por nosotros mismos con toda nuestra integridad personal. Dejar al miedo a un lado y luchar con arraigo por satisfacer nuestros propias metas, lo que también implica decir no, con firmeza y abandonar la necesidad de recibir aprobación de los demás. Es recuperar el instinto y la capacidad de actuar en pro del propio beneficio.

Hemos puesto nuestros sueños en lista de espera, anhelando el día en que por fin los deseos de nuestro corazón se apoderen de nuestra realidad, esperamos constantemente el día en que podamos ser esa persona que querermos ser.

Vivimos con una venda en los ojos y en el alma, persiguiendo el yo perfecto, y eso nos ha cegado, nos impide ver el maravilloso ser que llevamos dentro, eso nos impide escuchar el corazón y enrumbarnos por fín hacia nuestro soñado destino.

Vuela con los bolsillos llenos de ilusiones, brilla tan fuerte como puedas con tu propia luz, escucha la canción de tu corazón.

Lo que las empresas quieren “Gente apasionada con su trabajo”

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Solo tengo gratitud hacia todas y cada una de las empresas que me han contratado, acogido y permitido ser yo, a todas las aprecio y les debo hoy estar volando libre”

Cuando tenía 13 años supe sin saber que iba a ser psicóloga, a mi corta edad me llamaban Doctora Corazón, en las tardes luego de llegar de mi jornada colegial, el teléfono estallaba en alaridos cada media hora, cada una de mis compañeras se turnaban  una a una contándome sus penas y alegrías amorosas.

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Para mí, siempre fue un placer escuchar, entender y aconsejar a mis consultantes, aunque en ese momento mi experiencia solo procedía del lenguaje de mi propio corazón.

Estudié psicología luego de desviarme del camino varias veces, aveces hacia ingeniería, otra vez muy larga hacia arquitectura, afortunadamente mi madre y su fortaleza siempre creyeron en mí, incluso cuando yo misma me dejé de creer. Durante mi carrera universitaria, tuve que cursas muchas materias, muchas que no me interesaban, pues cuando decidí estudiar psicología tenía en mi mente el sueño del diván y el paciente, cual Freud en una de sus mejores etapas, por ende cuando tuve que enfrentarme a todas las materias cultura organizacional, empresas y temas de esos corporativos, odié todo cuando pude de ellas, odié tener que hablar de salarios y gente trabajando para empresas, paradójicamente fueron las materias en las que obtuve mejores notas, en ese momento no entendía por qué sucedía este extraño fenómeno, tal vez hoy pueda responderme a ese fenómeno.

Después de graduarme y experimentar trabajar en educación decidí seguir estudiando, eso sí que ha sido una pasión, estudiar me chifla de la felicidad, entonces hice todos los cursos, diplomados y talleres que se atravesaron, Arte-Terapia, Marroquinería, Tejido y hasta una Especialización en Recursos Humanos, como si ésta última me garantizara el éxito económico, presa de mis propios miedos, me abalancé a los brazos del estudio corporativo.

Casualidades

Debo reconocer que gracias a eso conocí el Coaching, el PNL y el tema de Inteligencia Emocional, como todos sabemos la cabra siempre tira pa´l monte, ese es mi caso también.

Mientras seguía aprendiendo y explorando todo el tema holístico, me involucré por completo en las organizaciones, el mundo corporativo intentaba sin éxito consumirme pero fue más resistente que mis sueños y mis ideas, se empezó a apoderar de mi alma salvaje, se ensañó contra mi tranquilidad y llegó el momento en que bajé los brazos, me entregué.

Siempre inconforme, siempre incompleta, fui creciendo rápidamente, diseñando, implementando y capacitando llegué a ser una gran ejecutiva “Directora de Recursos Humanos” Consultora Senior de Head Hunting, para muchos un sueño hecho realidad, para mí un camino para aprender y reafirmarme, nunca un lugar para permanecer.

Lejos de ser feliz me rodeaba de presidentes de compañías muy importantes, nada de que asombrarse en realidad, personas de carne y hueso como yo y como el selecto lector que está recorriendo estas lineas. Lo más paradójico es que mientras yo me robaba personas de otras compañías, alguien vino y me robó a mi misma, ofreciéndome una trabajo a 5 minutos de mi casa, algo más atractivo que cualquier tipo de compensación salaria, estar cerca de tu hogar mejora 100% la calidad de vida.

Mi paso por la Head Hunting fue mucho más productivo para mí como ser humano que para mis bolsillos, los cuales por cierto permanecían llenos y rebosantes, para mí fue una experiencia de vida, fuerte y amorosa a la vez, llena de posibilidades y obstáculos, destacable siempre mi Jefe tan amorosa y tan exigente. Ella tuvo la capacidad de acogerme, compartir todo su conocimiento del negocio y de la vida, y retarme más allá de mis propios límites, la recuerdo ahora asegurando “De esta empresa sales siendo una excelente jefe” , no lamento haber fracasado en el intento, tampoco siento que la hubiese defraudado, en el fondo ella siempre supo de mi naturaleza salvaje e indómita.

Así me convertí en un Consultor con sus propios clientes, vinieron a mi mundo de Selección de Personal una y otra compañía, convirtiéndome en una profesional que los clientes buscaban y aún hoy buscan para ayudarlos a encontrar “el candidato perfecto”

Uno tras otro, los Gerentes, Directores y Dueños de compañías se sentaban con mucha propiedad frente a mí con lo que yo he llamado su lista de deseos, unos con más exigencias que otros, sin embargo todos con un check list que podría resumir en los siguientes requisitos.

  • Hombre o Mujer entre 30 – 45 años
  • Pregrado de Universidad Reconocida
  • Posgrado y Preferiblemente Maestría
  • Mínimo 3 años de experiencia específica en el Cargo
  • Inglés 80%
  • Vivienda cerca de la compañía
  • Que no estudie, para que no necesite permisos.
  • Competencias (Más de 20, o todo el diccionario de Martha Alles)
  • Y la competencia más importante “Que sea apasionado con lo que hace” “Que se quiera comer el mundo” “Que ame tanto lo que hace, que no tenga que trabajar”
  • Horario: Lunes a Viernes de 7 am a 5 pm (Sábados medio día)
  • Salario: $1.000.000

¿Cómo carajos uno se apasiona con tantos requisitos y tan poco a cambio?

Si las empresas esperan generar pasión con este tipo de esquema, sin salario emocional y si ponerse en los zapatos de sus empleados, es probable que el problema sea de visión y enfoque, es decir que no quieren ver la realidad del mercado laboral (ni pagar lo que corresponde) y su enfoque está borroso frente a los profesionales millenias apasionados con su propia vida antes que nada.

Y quién no? Eso deberíamos hacer todos, nuestra única obligación es apasionarnos con nuestra propia vida.

Como ya se habrán dado cuenta, he tenido procesos de selección de todos los niveles ejecutivos y operativos, he trabajado con y para diversas compañías de diversos sectores, en muchos dueños y gerentes tratando de apasionar a su gente, utilizando discursos motivadores estilo Steve Jobs para cautivar al público y en una tarde soleada o lluviosa, presos de la desesperación preguntando ¿Es que ustedes no quieren invertirle a este proyecto? ¿No le quieren invertir a esta empresa? Yo me acosté a las 3 de la mañana, los fines de semana no descanso, porque creo en esto…… Como me hubiese gustado haber tenido el valor de responderles; Claro que crees en esto, claro que tienes que trasnochar, claro que sí, es porque es tu empresa, no sería lógico que no lo hicieras, a mí pregúntame que me apasiona, no porque a ti te guste me tiene que gustar a mi.

Conmigo nunca combinó el estilo corporativo, desde antes de nacer ya era independiente, tuve claros mis aprendizajes y la razón por la cual pasé por esas compañías que hoy fortalecen sin duda mi punto de vista. Hay personas como yo que nacemos así, no nos apasionamos con lo aparente, con el tacón y el poder, solo nos apasionamos con lo que significa algo profundo para nuestra vida.

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Hubo un momento en mi vida en que mi trabajo me comenzó a pesar, el papel de estar entre la gente y el gerente que confía en ti, es agotador y frustrante, Me cansé, tenía que decidir entre invertir mi tiempo y energía en mi propio proyecto o seguir dedicada a las pasiones de los demás, adivinen? Uno no puede hacer nada que no le gusta.

Personalmente amo mi trabajo, todos los trabajos que hago, me encanta que las personas vengan a mi consultorio y escucharles toda su historia, para poder aplicar el Arte Terapia o el Coaching y ayudarles a encontrar sus propias respuestas, también me encanta estar largas horas en mi taller de cuero, tejido y bordado, diseñando, creando, inventando cosas que  van a alegrar personas que no conozco, sí amo mi trabajo y puedo sentir que no trabajo ni un solo día de mi vida.

Mi trabajo lo llevo en el avión y a todas las filas de los bancos, siempre estoy con un hilo y una aguja entre mis manos, fue mi elección, fue la vida que elegí para vivirla a mi modo y sentir esa sensación de libertad que para mí es lo más importante. Seguro que trabajo más que un empleado corporativo, los veo cuando voy a hacer talleres experienciales, no motivadores, Yo no motivo a nadie, voy a darles un rato con ellos mismos y puedo sentir como lo disfrutan siendo algo tan simple.

Entonces no se trata de obligar a las personas a querer a la fuerza un objetivo corporativo, no se trata de decirle a alguien “me tienes que querer porque yo estoy enamorado de ti”, se trata de conquistar a las personas con amor puro y verdadero, se trata de buscar la felicidad y bienestar del otro y así enamorarlo de mis ideas, se trata de dejar a un lado el Ego empresarial o el Ego del Jefe y descubrir lo que las personas quieren, ese punto de partida se llama respeto, se llama entender el presente.

No hay nada más frustrante que recibir la lista de deseos del empleado perfecto y comprender primero que la compensación salarial no compensa nada, ni le da a ese ser humano para vivir dignamente, y segundo saber que el empleador no sabe lo que quiere.

Creo firmemente que es hora de respetar a la gente, a ese profesional que también invirtió dinero, tiempo e inteligencia para mejorar su calidad de vida, creo que es hora de respetarse a sí mismos como empresas y ser coherentes entre lo que exigen y lo que ofrecen.

“Las empresas no pueden pretender que las personas se apasionen con un trabajo que no es más que eso”

Un Cuento de Invierno

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Salimos en la mañana tipo 10 am, con la gran expectativa de caminar por la montaña, esa mañana Queca había chequeado el pronóstico del tiempo, algo de nievo, cosa que no nos preocupó, al contrario nos animó hacia la aventura.

Anduvimos el camino en carro por algo así como media hora, llegamos al parqueadero y nos fuimos montaña arriba. Al principio el camino estaba terroso con algo de nieve convertida en hielo a los lados, lo que me recordó la nevera de mi niñez, cuando el hielo se acumulaba en las paredes convirtiéndose en el guardián de la carne y las verduras, mi parte favorita siempre fue la tarea de descongelar la nevera y sacar el hielo en medio de más o menos 37 grados centígrados de temperatura ambiente, siempre fue un juego, un verdadero placer refrescante.

Poco a poco el camino dejó atrás la negrura de la tierra, mezclándose con el blanco puro de la nieve, nos permitió avanzar a paso firme, decididos a cumplir nuestro objetivo, la vuelta entera al parque.

“Nunca pierdas la capacidad de sorprenderte”

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En realidad el frío no era intenso, bastante soportable para un animal de tierra caliente como yo, conocí la nieve por tercera vez en mi vida, la vi por primera vez en el nevado del Ruíz, cuando era niña, luego en cumpleaños mágico número treinta y algo, fuimos al Cocuy y tuve el placer de retorcerme en el blanco inocente del hielo, pero nunca como en los cuentos navideños de invierno, para mí fue realmente mágico, poder sentir la blancura de la nieve solo ahí, sobre los árboles y las montañas esperando a ser vista por algún caminante.

Ahí es cuando mi corazón se estremece y casi siempre mis ojos se rebasan, la naturaleza nunca deja de sorprenderme y en lo simple encuentro la belleza de la vida, como en los ojos de los animales.

“Una paradoja en mi vida”

Habíamos caminado alrededor de dos horas, ahora al camino estaba completamente cubierto por la nieve, yo escogí unos tenis para el viaje, algo cómodo para caminar, pero nunca esperé nieve, por tanto mis tenis parecían más unos esquíes que unos zapatos que permitieran trepar. Concentrada en mí propio ser, sostenía una conversación interna con mis ángeles y demonios mientras escogía cada paso que daba sobre la resbalosa nieve; de repente me vi cual larga soy tendida sobre la nieve, no tuve tiempo de reaccionar, solo quedé atrapada en mi propio cuerpo tratando de ponerme de pie, atrapada sobre mi mano derecha adolorida y triste.

Sí hay algo que he amado de mi esposo, aparte de su maravilloso ser, es la capacidad que tiene para retarme y a la vez cuidarme, es como diciéndome “hágale mamita que usté puede”, ama mi soberanía y sé que se siente orgulloso de ese estilo guerrero imparable, que me hace decir “tranquilos todo está bien”, por eso cuando me levanté del suelo y escuché la propuesta de regresarnos, solo les dije frescos, denme unos minutos y seguimos.

No fue nada, me dolía la mano y la cadera, pero hubo suficiente hielo para evitar cualquier inflamación. Una vez de nuevo en el camino, llegó a mi mente el mensaje claro y concreto; esa es la historia de mi vida, caerme, limpiarme y seguir, porque pa’ lante es pa’ allá, lo fui vi retrospectivamente y sonreí al comprenderlo.

“Tu eliges que tanto te duele o te mortifica”

Poco a poco el camino se fue borrando, ahora era una llanura inmensa y pura, las huellas no existían y entonces buscamos nuestra ruta hasta llegar a la quebrada, donde no hubo paso, esto implicaba devolverse al menos dos horas de camino, desandar lo andado. Después de un pequeño debate, decidimos volver por el mismo camino, ahora con los zapatos mojados y los pies también, un poco con la cabeza baja por no poder llegar a la meta. Aveces la vida se trata de eso, de tomar decisiones sanas, de recoger los pasos y mantener la integridad de nosotros mismos.

Cuántas veces no nos ha pasado? Cuántas veces hemos elegido seguir a pesar del mal tiempo? Cuántas veces no nos hemos caído en el frío río hasta casi ahogarnos?

Comenzamos el retorno decididos, a paso firme fuimos avanzando, ahora con los pies congelados y la concentración en nivel máximo, un pie aquí, otro allá y un camino largo que va que se pierde, decía una canción argentina de mi niñez, aquí es donde el cuerpo lo pones alerta al servicio de ti mismo, pero el pensamiento como se manda solo se concentra en lo más incómodo, el dolor casi insoportable de los helados pies, hasta que ya no sientes más los pies, y te preocupas. Bueno pues este es el momento de salir del hoyo negro, decidir no mortificarse y pensar en el objetivo.

Durante los años que levo caminando en la montaña, la selva o andando en la bici, he encontrado en esos caminos la mejor forma de estar conmigo misma, venía otra vez hablando con mis demonios, los indómitos y los amigables, bien atenta en el camino para no caerme…. pero no siempre es lo que uno espera, en un abrir y cerrar de ojos estaba de nuevo en el frío suelo de la montaña, otra vez la mano, antes de que Santi llegara a mi lado, ya me había sacudido la nieve y estaba lista para seguir… ya lo había dicho, literal paradoja en mi vida. Yo creo que ante las situaciones retadoras la sabiduría interna florece, el mejor Coach está adentro de uno mismo.

Seguí solo caminando, fluyendo, ya ni me importaba volver a caerme, menos atenta y con el único objetivo de llegar al carro, me permití dispersar la atención y quedarme en cualquier parte del paisaje, dejé a mi atención por ahí en cualquier árbol, abandonada a su suerte, mientras noté que el dolor de mis pies había desaparecido, seguían mojados y en su lugar… tuve una satisfacción interna y en fondo de mi corazón una gran sonrisa se dibujó.

Uno de los aprendizajes más grandes de mi vida es darle la real importancia a las cosas, fue así como antes de una hora llegamos al carro, nos sentamos con calma, nos secamos y seguimos hacia la siguiente estación del paseo.

Creo que de eso se trata la vida de asombrarse, de guerrearla, de andar y desandar, de dejarse sorprender.

 

“Cuál es la nieve que necesitas sacudirte para vivir tu vida con plenitud? Qué será mejor levantarse o quedarse revolcándose en la nieve?”

 

 

Un poco de mi historia

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TAYRONA ENE 2009 008

El patio de mi casita

Nací en Honda (Tolima), en un enero soleado del año 77, en medio del sol y la brisa del río Magdalena. Hija de unos padres trabajadores y generosos, los seres más genuinos que he conocido en toda mi vida, unos padres que habrían dado todo por sus hijos y lo dieron, unos padres que siempre han creído en mí.

Salí de mi pueblo de dieciséis años, cambié las tardes soleadas y las casas de ventanas abiertas por un montón de cobijas de lana y una promesa que firmé con mi corazón.

Comencé como todos los adolescentes indecisa, despistada en medio de muros de concreto, me gustaban todas las carreras y todos los caminos, pasé por medicina, odontología, ingenierías hasta que decidí entrar a la facultad de Arquitectura, buscando explotar toda mi creatividad, permanecí fuerte y decidida hasta cuarto semestre, cuando definitivamente comprendí que la vida es mucho más que hacer lo que otros te dicen.

A mis 19 años afronté mi vida con valor y volví a las raíces, de donde nunca he debido alejarme, recordé que apenas cuando tenía 13 años ya me llamaban la doctora corazón y atendía a todas mis amigas vía telefónica, cuando tener teléfono en un pueblo era más que un lujo, me conecté con todos y cada uno de mis sueños y entonces ya solo importó lo que el corazón quería, así fue como con el apoyo de mis padres comencé a estudiar Psicología, en realidad no sé si fue brillante pero sé que he sido muy feliz con esta decisión, obtuve promedios de 4,5 sobre 5,0, fui becada más de la mitad de mi carrera y conocí el amor, el compañero de vida en esta aventura, mientras realizaba mis prácticas profesionales.

La historia de amor ha perdurado hasta hoy, Santi estuvo durante más de un año en Francia y regresó a terminar su especialización y por ahí derecho nos casamos, siempre genuino y generoso, me ha apoyado en cada nuevo proyecto que se me ocurre, recién casada comencé a estudiar el Oficio del Cuero en la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo y tomé cuanto curso estaba disponible, Bordado Ari, Tejido Wayuú, etc, así iba comprendiendo un poco más cada cultura y desarrollando mi propio sentido de conexión con mi ser interior.

Trabajé durante pocos meses como docente de la Escuela, pues el proyecto no tuvo gran acogida, en medio de una larga temporada de desempleada, comencé a trabajar como Asistente del Consultorio de mi Suegra, que gran experiencia, creo que ahí forjé mucho de lo que soy, de mi propio autonomía y sin duda alguna de toda la resistencia de la que soy capaz.

Uno piensa que si estudia más, puede acceder a mejores oportunidades laborales, y eso es una realidad, solo que en el camino se le olvida que es lo que realmente lo apasiona…. Estudie durante dos años una Especialización en Desarrollo Humano, conseguí un trabajo muy importante como Directora de Talento Humano en una Clínica de la Región y desgasté mi energía hasta que ya sentí que no daba más, tuve la oportunidad de trabajar con un gran ser humano en un Head Hunting, alguien que creyó en mí como persona, alguien que sabía que era capaz de más, alguien que me retó hasta lo más profundo de mis propios límites, alguien de quien aprendí de la vida más que de la profesión.

El Coaching se ha convertido en un aliciente para seguir soñando, he conocido gente maravillosa, personas que has conocido de toda la vida, aquellos que te entregan su corazón sin pensarlo, solo están ahí y ya, más que certificarme como Business and Life Coach, esto ha sido una experiencia de vida, de cumplir sueños, de crear nuevas y más experiencias para todos los que tocan mi vida.

Ahora que miro hacia atrás, puedo ver claramente que cada cosa que sucede en mi vida, tiene un sentido y que ese sentido me hace seguir persiguiendo mis sueños.

Me dedico a seguir construyendo mi proyecto, una fusión de Artes Manuales, Psicología y Coaching, una intervención terapéutica mediante el cual las personas encuentran su propio centro, su propia pasión y les confieso, me hace feliz poder servir a las personas con mi propia pasión… Así que ánimo, sigan adelante detrás de todas sus metas, nunca se den por vencidos, porque cuando menos lo esperan la vida florece y todo aquello por lo que siempre luchaste se convierte en tu realidad…

Relatos de un viaje a Asia. Aventuras Irresponsables #2.

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La pérdida del Abrigo y algo más….

“Llegar a un país extraño en la niebla de la noche, es como nadar a oscuras”


Atravezámos el océano desde Los Ángeles hasta Seúl en medio de un cielo lleno de nubes y en ocasiones turbulencia. Trece horas de vuelo en medio de las historias de”Mare Barrow, en La espada de Crital” hicieron de mi viaje un trayecto divertido.

El vuelo hacia Bangkok amenazaba con salir sin nosotros a bordo, se oyó una voz en koreano que comunicaba la espera de 20 minutos más para bajarnos del avión y comenzar la carrera para tomar el vuelo siguiente. Sin dormir y con la emoción de descubrir una nueva cultura nos bajamos del ave metálica que nos trnsportó, salimos disparados con todos nuestros sueños cargados en el equipaje de mano.
     “Corre Fif, nos vá a dejar el avión”
Caminamos coordinados, rápido e ilusionados con lograrlo, un, dos, un dos, sin parar. Bajamos las escaleras y nos encontramos con la sorpresa de tener que pasar por seguridad, al llegar a la fila nos despojamos de todo el equipaje, los chalecos, las chaquetas, todo lo que pudiese ser potencialmente peligroso, para que seguridad pudiese comprobar que no somos personas peligrosas.

Todas mis cositas fueron diversificadas en múltiples contenedores, para facilitar que a uno se le olvide algo por supuesto, salieron las maletitas, salieron los abrigos, los i pads, los zapatos y salimos nosotros en la carrera contral tiempo, cargados de cosas por todos lados, en el largo camino hacia la puerta de abordaje amarramos los zapatos y seguimos corriendo. El vuelo ya estaba cerrando y llegamos orgullosos de lograrlo, medio zombies después de volar sobre el Pacífico trece horas, lo habíamos logrado.

Alarma, alarma, alarma… mi cabeza era un solo grito ¿MI CHALECO? Miré a mi esposo con cara de esperanza y él me devolvió la mirada con desasosiego

-No lo tienes tu?, No sé, yo no lo tengo….

La sangre me hervía y fuí sintiendo como me iba llenando poco a poco, es una sensación que no se explica con palabras, solo se siente y ya… vacía, impotente e idiota, así me sentí.

-Mi teléfono y mis gafas, estaban en el bolsillo,lateral pfffff

Debíamos escoger entre recuperar el abrigo o seguir adelante con el viaje, solo unos segundos para decidir, miré a mi esposo desinflada y le dije vamos, vámonos, la vida es de decisiones y yo tomé la mía hace años atrás, la aventura de recorrer la vida con el amor de mi vida, no me la voy a perder por unteléfono y unas gafas.

Llamaron del punto de abordaje a preguntar por “mis cositas”, hablaron en koreano y no entendí ni media palabra, la chica me miró y en lenguaj universal de señas me dijo no.

“Siempre he pensado que las cosas materiales no son lo más importante, así es… solo son objetos que se pueden reponer”

Y me senté en mi silla, a llorar, a lamentarme, afuera de mi cabeza oía los reclamos ¿Qué hacía el teléfono ahí? Cargas muchas cosas,  estas como pulgarcito……. adentro de mi cabeza la batalla era peor, ¿ Por qué siempre me pasa? ¿Por que entre más me esmero en que todo me salga bien, peor me sale? ¿Por que yo? ¿Por que? ¿Por que? ¿Por que? , mi pelea interna se hizo externa, con el l mejor de los contendientes. ¿Quién mejor que el ser con el que compartes tu vida para discutir? Palabras van y vienen, reclamos van y vienen. Nada que hacer la tormenta hay que vivirla.

Para ese momento estábamos muy lejos de Seúl, tal vez atravesando China, me venció el cansancio y en medio de la confusión quedé dormida, seis horas de vuelo en medio de la mortificación y la culpa son como las horas perdidas, no suman, no proponen, no traen nada positivo a tu vida.

” cuando se pierde algo, se pierde también el miedo, se pierde el apego, nace una nueva forma de           ver las cosas”

Finalmente llegamos a Bangkok ” Fif lo logramos, estamos en Bangkok” nos miramos, con lamisca mirada de siempre, sin palabras… seguimos caminando rumbo a recoger las maletas, nos esperaba un señor Tailandés que hablaba menos inglés que yo, así que el lenguaje universal volvió a ser de gran utilidad, le dimos las gracias al dejarnos en el Hotel y una propina en dólares, la cual agradeció como si le estuviese entregando un Mercedes Benz.

Dormí pésimo por la difer nacía horaria, ya no pensaba en la pérdida material, más bien di gracias por estar en un país maravilloso a punta de descubrir.

Supongo que al regreso estarán mis cositas esperando por mí en Seúl, no lo sabré hasta dentro de un mes, tampoco me importa pues la vida y la felicidad están compuestas de cosas superiores.

Perdí el apego, el miedo y la frustración, gané libertad…

 “Viajamos para cambiar, no de lugar, sino de ideas” .Hipólito Taine