Lo que te hace feliz hoy… te hará feliz mañana

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Un día Fifí se divorció de la psicología… se volvió a encontrar con sus raíces artesanales…
             Un día mucho después se reconcilió con la psicología y se volvió a perder                     del  sendero…
                      Un día descubrió la ferocidad, un día re-conoció a una de esas personas,                              que ya sabía que conocía de siempre
                                 Un día el amor mismo la llevó de vuelta a reconciliarse con    todo                                        lo que ama y re-unirlo todo en su propia casa.

Esto no se trata de mí, sino de las personas que me rodean con su amor y sus ideas incondicionales. Siempre he sido una convencida que me rodean ángeles celestiales y terrenales. Este es un homenaje a todos los ángeles terrenales, humanos imperfectos, como yo, que han estado en mi vida dándole luz y sentido.

Contar la historia de Zipote Disegno es contar muchas historias que han coincidido la vida de Fifí, su propia historia de amor, historias de arte y pasión, que llegaron a un camino de liberación y felicidad total.

Fifí siempre fue una soñadora, sus aventuras siempre han sido tejidas con hilo y  aguja, desde niña vio a su madre cociendo vestidos de lino y algodón, los que luego se llenaron de lentejuelas y brillantinas en esa inolvidable década de los 80´s. Como olvidar una adolescencia llena de carnavales, música de Juan Luis Guerra, Sergio Vargas, Joe Arroyo y El majestuoso Rock en Español, en especial Soda Estéreo. Como olvidar la adolescencia.

Un día esta mujercita, partió de la provincia hacia la ciudad, partió buscando una mejor educación, una forma de aumentar sus conocimientos, una forma de crecer, en todos los sentidos.

Pero la fría ciudad, tenía más que oportunidades, tenía el amor reservado para cuando le hubiera sanado el ombligo. Tenía conocimientos sí, pero también tenía un bosque de concreto lleno de seres mágicos, que llegarían a su vida, cada uno en el momento indicado.

Así fue como un día, Fifí emprendedora se encontró rodeada de herramientas, cueros, ideas, hilos y lanas. Confundida en medio de su propia presión para producir, para ganar dinero. Con una marca llamada Zipote Disegno, con un incondicional esposo lleno de ideas para desarrollar nuevos caminos.

Recordó al día que viendo los ojos de su príncipe azul, escuchó con las palabras más dulces, una de las propuestas más amorosas del mundo mundial. ¿Quieres estudiar marroquinería?

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Mis manos marroquineras.

Sin embargo Fifí, no conocía mucho acerca de los negocios, de las ventas y de la forma de hacer sustentable un negocio familiar. Presa de sus propias presiones y de todas las exigencias de una sociedad machista y cuadriculada, gritó. Fuerte y alto para que la escuchara el mundo entero.

¿SERÁ QUE LO QUE NECESITO ES UNA ESPECIALIZACIÓN?

 

– Gritó, preguntándole al universo, y el universo la escuchó.

– El universo respondió.

Poco tiempo después, entaconada, elagante y poco importante, Fifí acudía a clases en una prestigiosa universidad del norte de la ciudad, rodeada de ejecutivos, gerentes y directores de recursos humanos de las mejores empresas de su país.

Muro 1Eso de ser ejecutiva y jugar a poder cambiar a la gente y la cultura dentro de las empresas, no iba con un alma salvaje como la de Fif. Soñaba constantemente con recorrer el mundo, conocer nuevas culturas y definitivamente estar afuera del sistema corporativo. Sin horarios, sin jefes, sin subalternos, sin nada que la atara a un esquema cuadriculado y controlado.

Todo trabajo es perjudicial para la salud; esto le pasaba a esta soñadora atrapada entre políticas y procedimientos, dedicada a convencer a la gente que la compañía es lo mejor que puede ocurrir y que dentro de la empresa; “todos somos una familia”, una familia que trabaja unida por un bien común. La rentabilidad del negocio y claro ofrecer un mejor servicio (este último = mejores ingresos para la empresa).

Una época llena de aprendizajes, teóricos y corporativos. Una época llena de crecimiento personal para Fifí, quien ahora se convertía en una ejecutiva, con responsabilidades más grandes que sentarse a observar como cae el sol al atardecer.

Esta princesa, ahora presa de su propio invento, se encontraba atrapada entre las rejas de sus palabras, rejas de papeles enumerados, formateados y validados. Rejas de políticas de las que no era cómplice.

Fifí paso de jaula en jaula, cada vez con mayores retos, cada vez con más presión, cada vez con más desasosiego. Un desasosiego que la desconectaba más y más de su propio ser y de brillar con su luz natural y genuina. Lo que ella en su ingenuidad no consideró, fue que eso que no podía aceptar, la iba a perseguir…. lo que Fifí no podía ver, es que había algo por aprender.

Algo más importante que  trabajar con excelencia y ser cumplido, algo más valioso que cualquier sueldo de ejecutivo, algo que la acompañaría para el resto de su vida. Lo que Fifí no podía ver, es que debía aprender a ser y estar para ella, antes de estar para el mundo. Y esa lección le costó lágrimas, de una compañía a otra más importante, le costó trabajo, le costó años de práctica y de equivocaciones, hasta que pudo ver la luz de la aceptación y la humildad.

Antes hubiera sido imposible, antes la hubiera seguido persiguiendo, antes no hubiera salido de su círculo vicioso y quejoso. Y lo que ella pudo deducir, es que la felicidad es relativa, y que en la cruda realidad, su significado de felicidad nunca había contemplado ser “exitosa” en la forma común que la sociedad lo dice. Su felicidad era más sencilla y más simple, poder desayunar con su príncipe azul y ver caer el sol cada tarde al lado de sus hijos.

Muro 2Los seres humanos siempre estamos llegando a etapas, etapas de crecimiento en las que creemos que no las sabemos todas. Sin embargo, lo fascinante de la vida es seguir aprendiendo, tener cosas nuevas por descubrir, nunca perder la capacidad de sorprenderse.

Fifí había llegado a una etapa, en la que había descubierto que aún debía aprender mucho, de la vida, de los demás y de ella misma. Desesperada y aturdida, en medio de un mundo de apariencias, corrió al campo, agarrada fuertemente de la mano de su esposo; buscó comprender, en un día normal en medio de un pueblito Boyacense, buscó liberarse dando un paseo en bicicleta, eso que la conectaba a su niñez.

Y allí en medio de una tienda encontró un ángel feroz, un ángel que le dio la mano y su amistad, un ángel aventurero que le brindó su amistad.

Fifí estaba admirada, de ver tantas cosas maravillosas en aquella tienda, tantas manos expresándose en obras y colores exhuberantes, tanta magia alrededor. Entonces recordó que sus manos tejían historias, que sus manos también hablaban el lenguaje de la creatividad. Anhelando aquellas épocas exclamó: “Yo tango un taller de artes manuales y hago cositas”.

Lo que no esperaba era escuchar fue:

– Pues tráemelas, me parece divino tener tus cositas en nuestra tienda.

De eso se tratan los ángeles, de devolverle a las personas la fe en sí mismas, y este particularmente había tocado la emoción más profunda de una artesana encerrada, olvidada de su propio ser.

Cuando por fin logró liberarse del enjaulamiento de ser “empleada”, esta aventurera comenzó a recoger sus pasos, simple, volvió al principio, a lo esencial. Desempolvó sus agujas, sus hijos, sus cueros, sus herramientas y sin pensarlo mucho, se permitió crear, solo eso, crear cosas que le generaran amor, que pudieran ser lindas e iluminar el proceso creativo.

Muro 3Así fue como después de disminuír su jornada laboral, a dos días por semana. Pudo comenzar a hacer  más cositas, a descubrir colores, texturas, bordados y lo que para ella eran “genialidades”.

Entonces descubrió que siendo una persona dedicada a los demás, podía regalarse felicidad con un hilo y una aguja, descubrió que no importa cuánto cobras por hacer algo, lo realmente importante es cuánto disfrutas haciéndolo. Reconoció la felicidad que desde niña le produjo tejer, bordar y crear con sus manos.

Así fue como su taller renació de las cenizas, con más fuerza, con viejos y nuevos amigos, con nuevas ideas. Con la idea loca de hacer Tejido Terapeútico. Con la ayuda de alguien que creyó en los sueños de un artesano, con más ganas que miedo y con todo un camino por recorrer.

Fifí sigue tejiendo sus alas, sigue aprendiendo de la vida y de sí misma, sigue creyendo que la felicidad la producen las cosas simples, las que cosas que siempre has sabido en el fondo de tu corazón.

Dedicado a un ángel feroz, Gracias por devolverme al camino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Yo tejo. Cuál es tu super poder?

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Amo tejer porque estar unida a un hilo me recuerda el hilo que me unió a la vida y la tranquilidad que sentí antes de ver la luz del mundo, en el vientre de mi madre. Y así como me fue transmitida la energía vital, por medio de un hilo; me fue legado el arte de tejer a mis escasos siete años.

A esa edad en la que uno juega a las muñecas y a cocinar como los grandes, ya iba yo por las casas de mis pequeñas amigas cargando mochilitas, hilos y agujas. Heredé tejer y bordar sin saber el tesoro que tenía entre mis manos.

Amo tejer, porque significa mucho más que entrelazar hilos, significa entrelazar ideas, planear el proyecto, escoger los colores e imaginar cómo será cuando esté terminado. Tejer pone a prueba toda mi creatividad, mi capacidad de planeación, mi competencia de ejecución; tejer me reta a estar siempre diseñando cosas nuevas y me reta también a superarme en el próximo proyecto que se me ocurra hacer. Es como un libro práctico de autosuperación, la diferencia es que es más divertido estar enredando ideas y experimentar por sí mismo.

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En el lago Titicaca, los hombres tejen desde niños.

Lo que se hereda no se hurta.

De mis padres heredé mucho más que la habilidad con mis manos, heredé el tejido y el bordado, aprendiendo con ello a resolver problemas con un hilo y una aguja, quien se iba a imaginar que esa capacidad, me daría la guía en la vida, para resolver tantas situaciones, que vienen porque tienen que venir. Pero que de todos modos, no esperamos que aparezcan de repente con su discurso retador de “a que no vas a poder conmigo”.

El oficio de tejer fue mi mejor amigo durante las largas jornadas de clases insoportables en la universidad, tejer también hacía el tiempo más divertido en las horas muertas de los “huecos estudiantiles”, tejer se convirtió en la mejor forma de pasar el tiempo conmigo misma y descubrir que siempre hay cosas nuevas por hacer, que la aventura nunca termina.

De mis padres también heredé el hábito de refugiarme en las artes manuales, antes de tomar decisiones precipitadas, permitiéndo de alguna forma, que fuera el arte quien me enviara las respuestas, todas las respuestas que yo no lograba ver. De mis padres aprendí el valor de lo que pueden expresar mis manos y la importancia de conectar las manos con la cabeza y que de nada sirve si no le pones el corazón.

La práctica hace el Maestro

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Yo misma, tejiendo una mochila viajera.

Durante tantos años de estar tejiendo, he descubierto cómo la joya que heredé en mi infancia me produce mucho más que felicidad.

Cuando descubrí hace poco, que una de las cosas que vine a hacer en este mundo era conectar gente, conectar a unos con otros; entendí que tejer significa conexión, mientras tejo el mundo desparece, mis palabras se esfuman junto con mis pensamientos, y el movimiento repetitivo genera un estado de bienestar que me transporta a otros mundos.

Así es como tejer se ha convertido a lo largo de mi vida en un hobbie, en una pasión, en un arte, en un trabajo y en una terapia. Una terapia que comencé experimentando, sin saberlo en todo el proceso de desarrollo de mi ser, y que luego conscientemente, utilicé para mis fines propios, como muchos mecanismos para evadir el psicólogo.

Tras años de práctica interna, logré hacer coloridas mochilas y también logré identificar la forma adecuada en que el tejido se hace conciente como práctica de meditación. Por eso insisto con tanta emoción,  a mis pacientes y a sus padres ¿Le gustaría tejer?

Gratitud

Yo siempre tengo entre mis manos una aguja y un hilo, porque en esa ecuación hay tejidos, y en esos tejidos hay amigos, y amigos de los amigos, y los familiares que siempre que con amor traen los materiales para hacer realidad ese sueño de tejer.

Gracias infinitas a todos los que de muchas formas hacen posible tejer.

Tejer también me conecta con amores espontáneos, como con mi amiga Lina, a quien conocí una tarde en la recepción de la clínica donde trabajabamos. Un amor a primera vista, que fue mucho más allá de compartir un consultorio. Un amor que hoy nos une en un plano superior, nos lleva a pasar calles como adolescentes, compartimos largos cafés mientras coleccionamos risas. Hoy mi pana y mi personal trainer por puro amor, logró lo que en 41 años no logro nadie, hacerme parar con la mejor postura, en muchos sentidos. Pero ese es otro capítulo de este blog.

Una amistad pura y verdadera, llena de risas y pilatunas. Una amistad llena de lentejuelas, hilos, botones y agujas. Una amistad llena de tardes maratónicas tejiendo y bordando. Una amistad tejida por la vida antes de conectarnos.

Para mi tejer va más allá de enredar hilos, tejo ilusiones y sueños, tejo vida al rededor de una fogata, tejo amistades en cada parte que visito, tejo el amor y al lado de mi amor, tejo atardeceres y amaneceres, tejo palabras alrededor de mis ideas, tejo productos únicos que van a engalanar a alguien, tejo viajes y durante los viajes, tejo mientras un adolescente se sienta a tejer a mi lado y a contarme todas sus penas.

Yo tejo porque para mi, tejer es la solución a todos mis problemas, tejer me llena de infinitas posibilidades.

Ese es el super poder que me hace ser quien soy, tejer y enseñar a tejer los sueños propios de cada ser humano.

Cuál es tu Super Poder?

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Ilustración del Artista Karl James Mountford .

Depende, de qué depente? De según como se mire todo depende…

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Este es un escrito detallado acerca de la experiencia que vivimos los seleccionadores. ¿Cómo se ve con las gafas de un profesional de selección? Cómo es hoy buscar profesionales competentes en medio de la crisis laboral de este país Colombia? ¿Como podrían ser más asertivos los candidatos?.

Pues bien ha aquí una reflexión que explica parte de estas preguntas. Una reflexión que he concluido después de más de 10 años de trabajo en procesos de selección y de recibir una y otra vez llamadas tipo “por favor me cuentas que debo decir para ser elgido en un proceso de selección?” deben decir la verdad, eso es todo. Pero este es otro capítulo, que amerita otro artículo.

Hoy en día resulta compleja la búsqueda de trabajo, o mejor debería decir empleo, pues los Colombianos pasamos trabajos todos los días, el solo hecho de lidiar con el tráfico, ya es un trabajo bastante complicado. Pero bueno, buscar empleo se he convertido en una misión imposible, más aún conseguir ser contratado en una empresa que ofrezca estabilidad laboral y oportunidad de crecimiento; de las cuales, por cierto, hay muchas en nuestro país.

Las diferentes crisis nacionales e internacionales, ha aumentado considerablemente la oferta laboral, frente a una demanda que apenas cubre un porcentaje mínimo de la población demandante. Las personas se quejan de la falta de oportunidades y por supuesto de tener que cubrir sus necesidades básicas y no tener donde producir el dinero necesario para ello.

A menudo recibo llamadas solicitando alguna orientación para mejorar su hoja de vida, su perfil y ayudar a conseguir algún tipo de trabajo. “Lo que sea” dicen las personas, pues el primo de mi esposo o el hijo de mi mejor amiga, por poner un ejemplo, lleva más de seis meses sin trabajo. Situación que escucho todas las semanas.

Infortunadamente es la realidad palpable de muchos trabajadores Colombianos. Así vamos a ciegas, buscando cualquier oportunidad, cualquier “trabajito” que me de al menos para comer.

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Un taller a ciegas, para trabajadores.

Este factor de desempleo creciente, ha propiciado la evolución del perfil del candidato e incluso ha modificado sus rasgos de personalidad. Lanzando al mercado un candidato hambriento y desesperado. Un candidato que haría cualquier cosa, si, cualquier cosa por conseguir ese empleo ofertado.

Comencemos desde le principio; una persona se encuentra en búsqueda activa de trabajo, inscribe sus datos y su hoja de vida en los diferentes portales de empleo, porteriormente comienza a aplicar a las ofertas que requiera de sus conocimientos, experiencia y perfil profesional.

Lección Aprendida 1.

Leccion 1

Han visto este letrero en los anuncios de empleo que dice: “Sí, no cumple con los requisitos, por favor no aplique”. Pues bien, es importante no solo leer, sino comprender lo que quieren transmitir los seleccionadores cuando escriben esto.

Los profesionales dedicados a la consecusión del talento, comenzaron a mostrar agotamiento físico y mental, desgastándose por largas horas en revisiones de hojas de vida que NO se acercan ni un poco al perfil requerido. Pues sí un cargo requiere un Profesiona Gradudado en Administración, eso no es igual a Profesional Graduado en Diseño Gráfico con amplia experiencia. La capacidad de conciencia y autoevaluación también es importante.

Parecería increíble encontrar este tipo de situaciones en procesos de selección. Pues no nos asombremos tanto; de un total de 500 hojas de vida aplicantes, por lo menos 450 no cumplen ni con el 30% de los requisitos establecidos.

Lección Aprendida 2.

Leccion 2

Un vez las personas aplican a la oferta publicada en cualquiera de las grandes plataformas de búsqueda de empleo, se convierten en Hackers, si señor Hackers. Actualmente los diferentes medios y mas aún las redes sociales, entregan mucha información de las personas y estos candidatos presos de la desesperación son expertos en conseguir todos los datos del profesional que publica el empleo.

Así es como uno comienza a recibir correos electrónicos, Whats Apps y hasta Llamadas al numero personal del tipo de: Buenas tardes es que yo apliqué a una oferta que estaba publicada en la red de trabajo y quisiera saber si recibió mi hoja de vida y que tal le parece. Y bueno!!!!! recibo en promedio 500 hojas de vida diarias por cada proceso y generalmente tengo como mínimo de 3 a 4 procesos.

A esto lo he llamado “acoso al seleccionador”, del cual más adelante hablaré, profundizando en otros tópicos que evidencian la ansiedad y falta de preparación para enfrentarse a un proceso de selección de forma profesional.

El hecho de escribir, llamar, contar o textear con una clara necesidad de protagonismo, no garantiza que sean escogidos por encima de los demás que esperan a que el proceso siga su curso normal. Lo único que se consigue con esta conducta es NADA, así es nada, porque el seleccionador seguirá revisando sus hojas de vida conforme el proceso se lo exige y hará su trabajo de forma profesional, respondiendo a las necesidades de la compañía que lo ha contratado.

Lección Aprendida 3.

Leccion 3

Pues bien decía mi madre este dicho, cuando uno se toma su tiempo, puede revisar, re-escribir y realmente redactar un producto que sea coherente.

Cuando las personas hacen una hoja de vida, en realidad se esmeran por hacer un buen trabajo, se esmeran escribiendo toda su formación educativa y su experiencia laboral de forma detallada, sin embargo, en muchas ocasiones le dejan lo de la ortografía al corrector del computador, enviándo un curriculum con horrores de ortografía, los cuales estoy segura se pasaron, solo por no leer. Es bien importante que las hojas de vida queden impecables, es como querer vender una olla de presión sin tapa, o la casa sin techo. En realidad los errores de ortografía dicen mucho de los candidatos, entre otras envían el mensaje de hacer las cosas por hacerlas.

Conozco más de un colega que descarta candidatos por errores bobos de ortografía. Y confieso, tienen razón.

Como si no fuera sufisciente, el nombre del archivo que contiene la valiosa información de los candidatos, es guardado como: HOJA DE VIDA NUEVA 2018, HOJA DE VIDA ACTUALIZADA, NUEVA HOJA DE VIDA, o los que son más arriesgados HOJA DE VIDA DE YUYIS, NANIS 2018, YAYITA 2018; sólo por poner algunos ejemplos. Ahora bien hagamos la tarea de analizar un poco esta información. Sí a un seleccionador le llega un número X de hojas de vida, todas con el nombre de HOJA DE VIDA NUEVA 2018, como carajos va a saber de quién se trata?

Una hoja de vida debe llevar el nombre de la persona, de lo contrario no tenemos como identificar cada candidato y no, entre otras cosas, no debe llevar el nombre de hoja de vida, pues se sabe ampliamente que se trata de una “hoja de vida”.

Sugerencia, hay que ser más cuidadoso con la forma como se presenta la información, se trata de conseguir una posición laboral, que en teoría sea agradable y que genere beneficios económicos, profesionales y personales, para uno como empleado.

Lección Aprendida 4.

Leccion 4

Cuando tuve la oportunidad de estar desde el otro lado, siempre consideré que tener una actitud respetuosa y prudente hacia el profesional que se encarga de la selección, era un aspecto clave para mostrar la imagen de una persona estructurada y un profesional coherente.

Hoy en día me encuentro con todo tipo de “acosadores al borde de la locura”, perdón a todos los que se sientan aludidos, ofendidos o etiquetados. No es mi intención molestarlos, solo que tengan una idea de lo que en realidad están transmitiendo y un poco que se pongan en los zapatos nuestros.

Actualmente es increíble la forma como algunos candidatos abordan al profesional, por eso voy a permitirme contar algunas anécdotas que he experimentado en esta labor de selección de talentos.

Uno. Lunes 8:00 PM. Suena el timbre del WhatApp

Candidato: Buenas noches señora Lina, apliqué a una oferta que estaba publicada en Buscotrabajo.com, quería saber sí recibió mi hoja de vida.

Yo: No tengo ni idea, son las 8 de la noche y estoy con mi familia. Por favor escriba mañana en horas laborales al número que aparece en la oferta para mayor información.

Candidato: Que pena molestarla, me podría confirmar el número al que debo escribir.

Yo: SIN RESPUESTA

No puede ser que le estés diciendo a una persona, que no son horas de escribir, que no sé como se levantó mi número telefónico personal y que está siendo imprudente, y siga pa´lante haciendo preguntas impertinentes. No se vale, no es adecuado.

Suele suceder, que no contentos con esto, escriban una y otra y otra vez por el WhatsApp, haciéndose los que no saben nada. Y disculpándose mil veces, porque que pena molestarla. Convirtiéndose en víctimas de la pobre situación.

Dos. Una de las más recientes anécdotas que tengo para compartir, fue un día cualquiera que sonó mi teléfono y me preguntan. Buenas tardes este es el celular de la Señora Liliana Rodríguez, en medio de la confusión, sonreí en el fondo, pues confieso que hice la pilatuna, entonces respondí con un NO tajante. Dos minutos más tarde repicó de nuevo el teléfono; hablo con la señora Lina María Rodríguez?. Claramente era la misma persona, obviamente respondí que si, que era yo, que en qué podía colaborarle.

Luego de explicarle a este candidato el proceso y los pasos a seguir, procedí a enviarle un correo, identificándome como Lina María Rodríguez Rojas, y especificando las pruebas, pasos y tiempos del proceso, firmado por Lina María Rodríguez Rojas, Psicóloga especialista en Selección.

Como dirían mis amigos los abogados, los hechos sucedieron un Miércoles 3:00 PM.

Hasta este momento todo normal, Viernes de la misma semana 7:30 PM, suena el WhatsApp. Mismo Candidato

Candidato: Buenas noches señora Liliana.

Yo:

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Otra vez????? NO PUEDE SER, al menos tres veces repetí mi nombre, envié un correo identificándome y adicional firmado con todas mis credenciales. Esto califica como falta de atención al detalle, además de imprudencia por llamar un viernes en las horas de la noche. Yo creo que a las personas con el tema de la tecnología, redes sociales y el fácil acceso a todos los mecanismos de comunicación, han perdido los límites entre lo que es la realidad laboral y los temas personales.

A propósito, no solamente se han perdido los límites cuando están participando en un proceso de selección, se han perdido los límites de los amigos, de los jefes, de los empleados y de los colegas. Se perdió la intimidad a la que uno tiene derecho cuando llega a ese lugar sagrado llamado hogar.

Tres y última

Sucede con bastante frecuencia, que los candidatos aplican a ofertas laborales muy por debajo de su compensación salarial, esto quiere decir que se inscriben a una oferta de $1.500.000, cuando su salario es de $3.000.000 dada su experiencia y perfil profesional.

En el fondo, nunca he podido descubrir qué esperan con este tipo de estrategia. Pues evidentemente continúan durante todo el proceso, para salir al final con frases como: “Ay no es que yo pensé que podían subir el salario”. Estos después de haberles confirmado y re-confirmado la compensación salarial y las condiciones laborales. Y ellos estar de acuerdo.

No es justo hacerle perder el tiempo al seleccionador, no esperen que la vida y las empresas se comporten de forma justa, si desde el momento en que están participando, no son fieles a unos acuerdos y principios básicos de comunicación.

Como lo había mencionado anteriormente, a menudo recibo muchas llamadas de mis amigos o familiares, preguntándome acerca de cómo contestar en una entrevista o pruebas de selección. Mi recomendación es simplemente que sean como son, aunque parezca obvio. Sean como son, pero sean prudentes. Hacer el ejercicio de ponerse en los zapatos del seleccionador, les permitirá darse cuenta que no es rico estar recibiendo mensajes de tipo laboral, después de las siete de la noche, todos los días. Se han puesto ha calcular cuántas personas pueden escribir, por un solo proceso de selección?. Pues imagínese como es eso, cuando un seleccionador puede tener hasta diez procesos paralelos.

Aquí, no se trata de juzgar a nadie, tampoco de convertirse en el gurú de la selección y enseñarles a las personas como deben actuar en un proceso. Ya lo he dicho antes, yo no enseño nada.

De lo único que se trata es de mí punto de vista, particular y egoísta, si así lo quieren llamar. Se trata de verlo como yo y algunos colegas lo vemos, pues somos seres humanos como todos los demás. Nosotros no tenemos el poder de nada, el único poder que tenemos es el de hacer bien el trabajo para el que fuimos contratados.

Tengo la firme esperanza que esto pueda ayudar a hacer más equilibrado el trabajo de mis colegas, así como más coherente el actuar de nuestros queridos candidatos.

Comentarios dudas o preguntas, siempre van a enriquecer la vida, así que son bienvenidos.

Deja tu comentario en la pestaña hablemos, generemos un debate inteligente, haz valer tu opinión.

21 kilómetros entre ríos y montañas…

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“Erase una vez una niña desbordando energía, saltando, corriendo, bailando”

“Erase una vez una adolescente una adolescente que utilizaba su energía para              montar en       bici, escribir, bailar o hacer cualquier cosa que no fuese correr”

“Erase una vez una mujer hecha y derecha que detestaba correr”

Crecí en un pueblo a orillas del río magdalena, un pueblo detenido en el tiempo, como Macondo. Un pueblo de tardes tranquilas y montañas majestuosas que lo protegen del viento.

Mi padre solía llevarnos a caminar por las montañas y las quebradas; quizá los mismos caminos que él de adolescente recorrió con mi abuelo. Mi padre pesaba más de 100 Kg, pero caminaba a paso firme, siempre eligiéndonos más, completamente convencido que nosotros podíamos llegar donde nos propusiéramos.

Los Domingos eran para caminar en la montaña, embarrarnos en la quebrada y desbordar toda esa energía que un adolescente guarda en su pequeña experiencia de vida. El Domingo era todo un plan, lleno de amigos, aventuras y barro.

Para mí fue una constante el hecho de detestar correr o trotar, siempre tuve una resistencia muy fuerte, y siempre elegí rechazar cualquier actividad o deporte que significara correr. No obstante he amado caminar por muchas montañas, recorrer caminos en bici y probar varios deportes acuáticos de aventura de la mano de mi ya conocido esposo.

En más de una ocasión he recorrido la montaña durante días, con o sin equipo al hombro, llegando al final, a un lugar mágico, de esos que uno siempre guarda en el corazón. Siempre he pensado que el mejor Coach está adentro de cada uno y en esas jornadas de travesía en medio de la selva, los ríos y la vegetación nativa, simplemente sucede que tienes tiempo y mente para conectarte con esa sabiduría interna. También se conecta uno con el miedo, la rabia, la frustración, la motivación o cualquier sentimiento que esté por ahí guardado por años.

Caminar en medio de la naturaleza siempre te dará el tiempo para resolver tus asuntos internos.

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Camino de Cusirí en La Sierra Nevada del Cocuy, Colombia

Comencé a “correr” sin correr, en Diciembre del 2017, luego de que mi esposo ya llevaba varias experiencias de Trail Running, me animé… me motivé y decidí participar en mi primera carrera. A mis 41 años, recorrí 24 kilometros en medio de los hermosos paisajes de la Sierra Nevada de Santa Marta y adivinen….. Me quedó gustando.

Cuando regresé a correr tuve una experiencia diferente, no menos gratificante, pero diferente. Las montañas de Calima del Darién parecían hablarme, parecían decirme cosas que yo sabía que debía escuchar, resolver y aceptar.

“Hoy regresé a la montaña, a sus caminos de piedra y sus ríos majestuosos, sus impredecibles caminos… mi piel lo supo inmediatamente, mi cuerpo reconoció su sonido.. me susurró al oído que mi corazón estaba alegre de volver allí”

                                                                                                                                    Linamo

Regresé a sentir la montaña, a correr y recorrer el camino. No regresé a competir con nadie, ni siquiera conmigo misma, regresé como siempre a explorar mis propios límites.

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Miré a mi esposo y dí mis primeros pasos. No había opción, tocó correr. íbamos todos, sin excepción, hipnotizados por el paisaje, pisando con cuidado pero con firmeza, avanzando en medio de los verdes árboles.

“Esto no es una carrera, no tienes por qué correr, no tienes que probar, ni demostrar nada, pues la vida es para disfrutarla y no para vivirla a medias” (Fragmento e Song Inside You).

Justamente porque no hay que vivirla a medias es que todo se vuelve interesante. Todos tenemos motivaciones diferentes, todos tenemos expectativas diferentes, y la mía no contemplaba ganar, lejos de eso y de competir, ya había ganado una nueva experiencia cuando decidí correr.

Y ahí estaba yo, corriendo aveces, caminando otras, concentrada en mí… No me día cuenta cuando me descontecté de todos los que me rodeaban y quedé sola conmigo misma, solo me dí cuenta de la conversación profunda que llevaba dentro.

Paso a Paso, no pares, respira y sigue caminando…. solo eso… mientras me acomodaba más con mis ángeles y demonios. Ya ni sabía donde estaba mi esposo, y por dentro sonreí de saber que nos permitíamos ser cada uno, a su ritmo, con su carga, como siempre ha sido, nos permitimos disfrutarlo cada uno a su manera.

Sencillo, solo había que terminar la cuesta y llegar al punto de hidratación. Y llegué, me motivó una resplandeciente sonrisa, ampliamente conocida, me ofreció un vaso de algún líquido hidratante y yo creí que había llegado al cielo.

Y empezó Cristo a Padecer…

Por mis profesiones y más aún por mi estilo de personalidad, me ha sido relativamente fácil conectarme con el dolor de las personas. Escuchar, comprender y y ayudar a despejar, es algo que fluye en mí, sin embargo, conectar con mi propio dolor ha sido uno de esos procesos en los que he tenido que trabajar fuertemente. Nos pasa a los seres humanos.

El dolor, es algo que nadie quiere sentir, todos los seres humanos le huímos al dolor, ya sea físico o emocional. Sin embargo, es parte del la telaraña que teje la vida. Intentar negar el dolor y separarse de él es imposible. Si hacemos una gran negación y esperamos que con ello  el dolor desaparezca, estaremos llenándonos de fantasías mentales. Por el contrario sí logramos mutar el pensamiento, comulgar con el dolor y elevar el pensamiento para restarle importancia, nada podrá detenerte para lograr tu objetivo.

Estar en el kiómetro 8,4 de 21 y sentir una puñalada en tu rodilla, cada vez que das un paso, es algo que definitivamente es imposible de ignorar. Es como un martillazo que retumba en todo el cuerpo, nada que hacer. El dolor lo invade todo, sí lo dejas, etonces la mente ya no tiene ideas, ni caminos, solo dolor a la vista.

¿Entonces? ¿Qué hacer cuando no hay más opciones?

Aceptar la dura realidad, escuchar al cuerpo, conectar con esa molestia y reconocer que un dolor por fuerte que sea, no es más fuerte que uno mismo… Así que como dice Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Seguir hacia adelante es lo único que queda, sguir cargando el peso de lo que me molesta, seguir permitiendo que me impida avanzar?. Es una elección, cada uno tiene el divino poder de elegir que lo detiene y que no.

Intuitivamente, logré restarle importancia a ese dolor, poniendo por encima el objetivo de terminar la travesía y  dejando al dolor ahí justo donde estaba, en mi rodilla, no en mi cabeza, ni en mi determinación.

Increíblemente uno logra correr con una rodilla chueca, personalmente no lo hubiera creido posible, si no es porque elegí vivirlo. Si uno concentra su energía en lo que realmente desea en ese momento, logra tantas cosas que jamás se hubiera imaginado.

“Los límites están en la mente” …”Los límites están en la mente”…”Los límites están en la mente”, venía como un mantra este pensamiento, empujándome, halándome, retándome.

Conectar con el dolor solo se trata de escuchar y auque parezca extraño, se trata de soltar en vez de agarrar. Nos agarramos a nuestros dolores de cualquier índole, los cultivamos, los vemos florecer, para luego dejarlos abandonados? No, de ninguna manera.

Nos aferramos a cada dolor con mucha fuerza, elegimos sufrir, quejarnos e imposibilitarnos. Hacemos de dolores parte de nuestra vida, como un mecanísmo efectivo de obtener ganancias externas. Cuando algo te duele, alguien te compadece.

“El dolor va a pasar, las huellas que dejó en tu vida nunca pasan”

Está científicamente comprobado que el origen de los dolores físicos, cuentan con una base emocional. Entonces cuando estás conectado con la naturaleza, respirando vida pura, ¿qué es lo que permites que te robe tu paz?. ¿Para qué darle todo un capítulo al dolor y revolcarte en sus espinas, cuando puedes seguir disfrutando del paisaje?

Ese día, como muchos otros terminé el recorrido, como ha ocurrido siempre que regreso a la montaña o a la selva. Ese día mis pies recordaron la emoción que se siente al pisar la tierra, al pasar por el río. Ese día descubrí mucho más de lo que uno cree que puede, ese día descubrí que es tan importante llegar, como disfrutar de cada paso, incluyendo los pasos difíciles.

Creo que seguiré corriendo carreras, ahora me estoy preparando para nada en especial, solo entreno por el placer de hacerlo….. Estoy aprendiendo y lo disfruto.

 

Hace mucho tiempo atrás. Poema #1

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Día de los muertos, Los Ángeles, CA 2014

Día de los Muertos, Los Ángeles 2014

Contemplaba el horizonte cálido y tenue

Y una difuminada luz...

Que evocaba el resplandor de una mirada inquietante

Unos ojos que escudriñaban cada piedra de mi ser

Como si buscaran un motivo.


El viento me abraza suavemente

Contagiando con su frescura todo mi existir

Y en su ocaso, el sol y no anuncia el olor a muerte

Solo se desvanece lentamente

Anunciando que llegó la noche


Cuélgate de un hilo de mi mente

Rescata sabiamente de mi voz apasionada

Las frases que se quedaron jugando al escondite

Regálame la voz de tus pasos, para no ir a tientas por la vida

Y así labrar huella a huella un camino que podamos recorrer.

Donde el corazón te lleve

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De la película Donde el corazón te lleve.

Primera Parte. Rutina

La vida día a día nos presenta mil caminos, todos los días debemos elegir desde la hora de levantarnos, la ropa que ponernos, qué color me queda mejor con mi estado de ánimo, y qué vamos a desayunar… el resto del día hasta cuando ponemos la cabeza en la almohada, no es muy diferente, decidir, decidir y decidir.

A veces la vida, nos muestra los mismos caminos, casí todas las veces nosotros elegimos los mismos, por costumbre tal vez, o por la pereza de pensar, de arriesgarse, de ver las oportunidades que hemos querido ver, pero no nos atrevemos.

Repetimos una y otra vez los mismos rituales, las mismas costumbres, las mismas frases, dándo vueltas y más vueltas sobre el mismo punto, atándo nuestras posibilidades, aferrándonos al pasado, condenando al futuro a repetir la historia.

Pasado y Futuro

Anhelamos un mejor futuro, entonces vivimos evadiendo el ahora, dejando escapar las cosas simples como disfrutar del pequeño rayo de sol o desayunar en familia. Nos pasamos la vida persiguiendo la inspiración, una mejor posición laboral, un mejor status, el dinero, o cualquier cosa que creamos que nos va a dar una vida mejor.

“Nos pasamos la vida persiguiendo el final del arco iris”

Hemos elegido vivir esta vida llena de carreras y trancones, llena de horarios y de tengo qué; olvidándonos de todo, incluso de nosotros mimos, de nuestros verdaderos deseos, de lo que nos nutre el alma.

Aceptamos ese trabajo con ilusión, con la esperanza de mejorar la calidad de vida y pagar mejores colegios, ahorrar para la universidad de los hijos, comprar un mejor carro, etcétera… pero en el camino se acabó la emoción y el dinero no fue suficiente para suplir la frustración de sentirse en lugar equivocado.

Hemos elegido la vida que vivimos, hemos tomado las decisiones que nos tienen donde estamos, puede ser el momento perfecto para dejar de excusarse en los demás y aceptar la realidad amorosamente, es hora de responsabilizarse de las decisiones que cada uno ha tomado y comenzar a tomar decisiones coherentes con lo que anhelamos en lo más profundo del corazón.

"Acéptalo, abrázalo y déjalo ir. La verdad siempre librera"

Segunda Parte. Soltándo, aprendiendo a viajar más liviano.

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En el Vichada iniciado el 2016, cuando descubrí que soltar el poder es una delicia.

Hay cositas que no es necesario cargar, las culpas, la frustración, las quejas, el sí yo hubiera, el “y sí sale mal?”. Te has puesto a pensar: ¿Qué tal que si te sale bien?.

En la medida en que la vida avanza y avanzan los años, uno comienza a hacer del cambio parte de su vida, así como la canción de Mercedes Sosa:

“Cambia el rumbo el caminante
Aúnque esto le cause daño Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño”

Entonces uno aprende a ser más uno, con más fuerza y con más luz propia, uno aprende a fluír con su esencia y eso hace que que le des la real importancia a las cosas, ni más ni menos, las cosas solo son.

Viajar más livianos significa aceptar lo que somos y como somos, no solo con valentía, sino con mucho amor, significa abrazar la realidad, soltar las ganas de querer cambiar todo lo que no podemos.

Las cosas definitivamente son como son, no como queremos que sean, porque la diferencia entre lo que es y lo que esperamos se llama sufrimiento, dicen los budistas. Viajar más liviano significa abrazarnos a nosotros mismos y permitirnos ser como somos. Amar desmedidamente, odiar con franqueza y conciencia. Viajar más livianos significa comenzar a observar con curiosidad, sin juzgar.

Dejar de querer controlar el resultado te libera, es mágico. Bajar los brazos y equivocarse también se siente bien. Cuando esto sucede, comenzamos a sacar los egos de la maleta llamada “tengo la razón” y permitirse el “voy a probar a ver qué pasa”, sin duda la vida se hace menos pesada y entonces surge el niño explorador que todos llevamos dentro y todo parece sorprendente.

Explorar nos permite dejar de juzgar, explorar nos permite descubrir y descubrirnos capaces de cosas que no creíamos posibles, disfrutando lo que nunca imaginamos.

“Explora con curiosidad y descubrirás cosas impensables”.

Tercera y Última Parte. Decisiones

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Ciudad Perdida, Colombia. Comenzando el 2014

Esta educación LATAM nos educó para ser esclavos de nuestras propias decisiones, de las decisiones de los demás y de las decisiones que tomamos por defecto, por miedo, por la parálisis que nos genera el falso control que tenemos sobre todo ó simplemente por escuchar la voz de los demás en lugar de escuchar la voz propia.

Nos enseñaron a vivir con miedo, a decidir con miedo y a cargar con la culpa. Nos enseñaron a dudar de nosotros mismos y a elegir por descarte lo que nos asegura un “futuro mejor”. ¿Acaso nos preguntaron, que es lo que te hace más feliz en el mundo?

Fragmento de: Song Inside de Ethan Lipton feat. Christopher Ferreira

No tienes que preocuparte o arrepentirte, de lo que has dicho o hecho. Sí sabes que cantaste la canción de tu corazón.

Hace un mes fuimos invitados a un matrimonio de 15 años de casados. Sí, una pareja con más de 15 años de aventuras, dos hijos y un perro, una pareja que decidió entregarle a Dios esa responsabilidad y unirse para el resto de sus vidas. En el sermón el Cura habló de la importancia del amor y del lenguaje del corazón, un discurso realmente conmovedor.

El corazón siempre tiene la respuesta, decía el Padre, refiriéndose a todos los momentos de la vida en los que hemos dudado y no encontramos salida, cuando hubiese sido tan fácil sentir y escuchar la voz interior.

Lloré con ternura durante el 90% de la ceremonia, comprendiendo, que ese discurso que con frecuencia utilizo con mis pacientes, es el dircurso más certero. La varita mágica la tiene cada uno dentro, el baloto está dentro de tu corazón.

Abrimos la posibilidad de desafiarnos a creer en nosotros mismos y ser valientes al tomar la decisión de confiar en nuestra habilidad innata para saber que es lo que más nos conviene. Creer en nuestra intuición, significa escuchar nuestra voz interior y asumir los riesgos que nos sacan de esa falsa seguridad, significa atrevernos a explorar lo desconocido.

Normalmente pensamos que los demás saben cual sería la mejor decisión que nos aportaría a el futuro soñado, se trata de creer y reclamar nuestro poder, confiar en la luz propia y actuar por nosotros mismos con toda nuestra integridad personal. Dejar al miedo a un lado y luchar con arraigo por satisfacer nuestros propias metas, lo que también implica decir no, con firmeza y abandonar la necesidad de recibir aprobación de los demás. Es recuperar el instinto y la capacidad de actuar en pro del propio beneficio.

Hemos puesto nuestros sueños en lista de espera, anhelando el día en que por fin los deseos de nuestro corazón se apoderen de nuestra realidad, esperamos constantemente el día en que podamos ser esa persona que querermos ser.

Vivimos con una venda en los ojos y en el alma, persiguiendo el yo perfecto, y eso nos ha cegado, nos impide ver el maravilloso ser que llevamos dentro, eso nos impide escuchar el corazón y enrumbarnos por fín hacia nuestro soñado destino.

Vuela con los bolsillos llenos de ilusiones, brilla tan fuerte como puedas con tu propia luz, escucha la canción de tu corazón.

Lo que las empresas quieren “Gente apasionada con su trabajo”

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Solo tengo gratitud hacia todas y cada una de las empresas que me han contratado, acogido y permitido ser yo, a todas las aprecio y les debo hoy estar volando libre”

Cuando tenía 13 años supe sin saber que iba a ser psicóloga, a mi corta edad me llamaban Doctora Corazón, en las tardes luego de llegar de mi jornada colegial, el teléfono estallaba en alaridos cada media hora, cada una de mis compañeras se turnaban  una a una contándome sus penas y alegrías amorosas.

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Para mí, siempre fue un placer escuchar, entender y aconsejar a mis consultantes, aunque en ese momento mi experiencia solo procedía del lenguaje de mi propio corazón.

Estudié psicología luego de desviarme del camino varias veces, aveces hacia ingeniería, otra vez muy larga hacia arquitectura, afortunadamente mi madre y su fortaleza siempre creyeron en mí, incluso cuando yo misma me dejé de creer. Durante mi carrera universitaria, tuve que cursas muchas materias, muchas que no me interesaban, pues cuando decidí estudiar psicología tenía en mi mente el sueño del diván y el paciente, cual Freud en una de sus mejores etapas, por ende cuando tuve que enfrentarme a todas las materias cultura organizacional, empresas y temas de esos corporativos, odié todo cuando pude de ellas, odié tener que hablar de salarios y gente trabajando para empresas, paradójicamente fueron las materias en las que obtuve mejores notas, en ese momento no entendía por qué sucedía este extraño fenómeno, tal vez hoy pueda responderme a ese fenómeno.

Después de graduarme y experimentar trabajar en educación decidí seguir estudiando, eso sí que ha sido una pasión, estudiar me chifla de la felicidad, entonces hice todos los cursos, diplomados y talleres que se atravesaron, Arte-Terapia, Marroquinería, Tejido y hasta una Especialización en Recursos Humanos, como si ésta última me garantizara el éxito económico, presa de mis propios miedos, me abalancé a los brazos del estudio corporativo.

Casualidades

Debo reconocer que gracias a eso conocí el Coaching, el PNL y el tema de Inteligencia Emocional, como todos sabemos la cabra siempre tira pa´l monte, ese es mi caso también.

Mientras seguía aprendiendo y explorando todo el tema holístico, me involucré por completo en las organizaciones, el mundo corporativo intentaba sin éxito consumirme pero fue más resistente que mis sueños y mis ideas, se empezó a apoderar de mi alma salvaje, se ensañó contra mi tranquilidad y llegó el momento en que bajé los brazos, me entregué.

Siempre inconforme, siempre incompleta, fui creciendo rápidamente, diseñando, implementando y capacitando llegué a ser una gran ejecutiva “Directora de Recursos Humanos” Consultora Senior de Head Hunting, para muchos un sueño hecho realidad, para mí un camino para aprender y reafirmarme, nunca un lugar para permanecer.

Lejos de ser feliz me rodeaba de presidentes de compañías muy importantes, nada de que asombrarse en realidad, personas de carne y hueso como yo y como el selecto lector que está recorriendo estas lineas. Lo más paradójico es que mientras yo me robaba personas de otras compañías, alguien vino y me robó a mi misma, ofreciéndome una trabajo a 5 minutos de mi casa, algo más atractivo que cualquier tipo de compensación salaria, estar cerca de tu hogar mejora 100% la calidad de vida.

Mi paso por la Head Hunting fue mucho más productivo para mí como ser humano que para mis bolsillos, los cuales por cierto permanecían llenos y rebosantes, para mí fue una experiencia de vida, fuerte y amorosa a la vez, llena de posibilidades y obstáculos, destacable siempre mi Jefe tan amorosa y tan exigente. Ella tuvo la capacidad de acogerme, compartir todo su conocimiento del negocio y de la vida, y retarme más allá de mis propios límites, la recuerdo ahora asegurando “De esta empresa sales siendo una excelente jefe” , no lamento haber fracasado en el intento, tampoco siento que la hubiese defraudado, en el fondo ella siempre supo de mi naturaleza salvaje e indómita.

Así me convertí en un Consultor con sus propios clientes, vinieron a mi mundo de Selección de Personal una y otra compañía, convirtiéndome en una profesional que los clientes buscaban y aún hoy buscan para ayudarlos a encontrar “el candidato perfecto”

Uno tras otro, los Gerentes, Directores y Dueños de compañías se sentaban con mucha propiedad frente a mí con lo que yo he llamado su lista de deseos, unos con más exigencias que otros, sin embargo todos con un check list que podría resumir en los siguientes requisitos.

  • Hombre o Mujer entre 30 – 45 años
  • Pregrado de Universidad Reconocida
  • Posgrado y Preferiblemente Maestría
  • Mínimo 3 años de experiencia específica en el Cargo
  • Inglés 80%
  • Vivienda cerca de la compañía
  • Que no estudie, para que no necesite permisos.
  • Competencias (Más de 20, o todo el diccionario de Martha Alles)
  • Y la competencia más importante “Que sea apasionado con lo que hace” “Que se quiera comer el mundo” “Que ame tanto lo que hace, que no tenga que trabajar”
  • Horario: Lunes a Viernes de 7 am a 5 pm (Sábados medio día)
  • Salario: $1.000.000

¿Cómo carajos uno se apasiona con tantos requisitos y tan poco a cambio?

Si las empresas esperan generar pasión con este tipo de esquema, sin salario emocional y si ponerse en los zapatos de sus empleados, es probable que el problema sea de visión y enfoque, es decir que no quieren ver la realidad del mercado laboral (ni pagar lo que corresponde) y su enfoque está borroso frente a los profesionales millenias apasionados con su propia vida antes que nada.

Y quién no? Eso deberíamos hacer todos, nuestra única obligación es apasionarnos con nuestra propia vida.

Como ya se habrán dado cuenta, he tenido procesos de selección de todos los niveles ejecutivos y operativos, he trabajado con y para diversas compañías de diversos sectores, en muchos dueños y gerentes tratando de apasionar a su gente, utilizando discursos motivadores estilo Steve Jobs para cautivar al público y en una tarde soleada o lluviosa, presos de la desesperación preguntando ¿Es que ustedes no quieren invertirle a este proyecto? ¿No le quieren invertir a esta empresa? Yo me acosté a las 3 de la mañana, los fines de semana no descanso, porque creo en esto…… Como me hubiese gustado haber tenido el valor de responderles; Claro que crees en esto, claro que tienes que trasnochar, claro que sí, es porque es tu empresa, no sería lógico que no lo hicieras, a mí pregúntame que me apasiona, no porque a ti te guste me tiene que gustar a mi.

Conmigo nunca combinó el estilo corporativo, desde antes de nacer ya era independiente, tuve claros mis aprendizajes y la razón por la cual pasé por esas compañías que hoy fortalecen sin duda mi punto de vista. Hay personas como yo que nacemos así, no nos apasionamos con lo aparente, con el tacón y el poder, solo nos apasionamos con lo que significa algo profundo para nuestra vida.

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Hubo un momento en mi vida en que mi trabajo me comenzó a pesar, el papel de estar entre la gente y el gerente que confía en ti, es agotador y frustrante, Me cansé, tenía que decidir entre invertir mi tiempo y energía en mi propio proyecto o seguir dedicada a las pasiones de los demás, adivinen? Uno no puede hacer nada que no le gusta.

Personalmente amo mi trabajo, todos los trabajos que hago, me encanta que las personas vengan a mi consultorio y escucharles toda su historia, para poder aplicar el Arte Terapia o el Coaching y ayudarles a encontrar sus propias respuestas, también me encanta estar largas horas en mi taller de cuero, tejido y bordado, diseñando, creando, inventando cosas que  van a alegrar personas que no conozco, sí amo mi trabajo y puedo sentir que no trabajo ni un solo día de mi vida.

Mi trabajo lo llevo en el avión y a todas las filas de los bancos, siempre estoy con un hilo y una aguja entre mis manos, fue mi elección, fue la vida que elegí para vivirla a mi modo y sentir esa sensación de libertad que para mí es lo más importante. Seguro que trabajo más que un empleado corporativo, los veo cuando voy a hacer talleres experienciales, no motivadores, Yo no motivo a nadie, voy a darles un rato con ellos mismos y puedo sentir como lo disfrutan siendo algo tan simple.

Entonces no se trata de obligar a las personas a querer a la fuerza un objetivo corporativo, no se trata de decirle a alguien “me tienes que querer porque yo estoy enamorado de ti”, se trata de conquistar a las personas con amor puro y verdadero, se trata de buscar la felicidad y bienestar del otro y así enamorarlo de mis ideas, se trata de dejar a un lado el Ego empresarial o el Ego del Jefe y descubrir lo que las personas quieren, ese punto de partida se llama respeto, se llama entender el presente.

No hay nada más frustrante que recibir la lista de deseos del empleado perfecto y comprender primero que la compensación salarial no compensa nada, ni le da a ese ser humano para vivir dignamente, y segundo saber que el empleador no sabe lo que quiere.

Creo firmemente que es hora de respetar a la gente, a ese profesional que también invirtió dinero, tiempo e inteligencia para mejorar su calidad de vida, creo que es hora de respetarse a sí mismos como empresas y ser coherentes entre lo que exigen y lo que ofrecen.

“Las empresas no pueden pretender que las personas se apasionen con un trabajo que no es más que eso”

Un Cuento de Invierno

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Salimos en la mañana tipo 10 am, con la gran expectativa de caminar por la montaña, esa mañana Queca había chequeado el pronóstico del tiempo, algo de nievo, cosa que no nos preocupó, al contrario nos animó hacia la aventura.

Anduvimos el camino en carro por algo así como media hora, llegamos al parqueadero y nos fuimos montaña arriba. Al principio el camino estaba terroso con algo de nieve convertida en hielo a los lados, lo que me recordó la nevera de mi niñez, cuando el hielo se acumulaba en las paredes convirtiéndose en el guardián de la carne y las verduras, mi parte favorita siempre fue la tarea de descongelar la nevera y sacar el hielo en medio de más o menos 37 grados centígrados de temperatura ambiente, siempre fue un juego, un verdadero placer refrescante.

Poco a poco el camino dejó atrás la negrura de la tierra, mezclándose con el blanco puro de la nieve, nos permitió avanzar a paso firme, decididos a cumplir nuestro objetivo, la vuelta entera al parque.

“Nunca pierdas la capacidad de sorprenderte”

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En realidad el frío no era intenso, bastante soportable para un animal de tierra caliente como yo, conocí la nieve por tercera vez en mi vida, la vi por primera vez en el nevado del Ruíz, cuando era niña, luego en cumpleaños mágico número treinta y algo, fuimos al Cocuy y tuve el placer de retorcerme en el blanco inocente del hielo, pero nunca como en los cuentos navideños de invierno, para mí fue realmente mágico, poder sentir la blancura de la nieve solo ahí, sobre los árboles y las montañas esperando a ser vista por algún caminante.

Ahí es cuando mi corazón se estremece y casi siempre mis ojos se rebasan, la naturaleza nunca deja de sorprenderme y en lo simple encuentro la belleza de la vida, como en los ojos de los animales.

“Una paradoja en mi vida”

Habíamos caminado alrededor de dos horas, ahora al camino estaba completamente cubierto por la nieve, yo escogí unos tenis para el viaje, algo cómodo para caminar, pero nunca esperé nieve, por tanto mis tenis parecían más unos esquíes que unos zapatos que permitieran trepar. Concentrada en mí propio ser, sostenía una conversación interna con mis ángeles y demonios mientras escogía cada paso que daba sobre la resbalosa nieve; de repente me vi cual larga soy tendida sobre la nieve, no tuve tiempo de reaccionar, solo quedé atrapada en mi propio cuerpo tratando de ponerme de pie, atrapada sobre mi mano derecha adolorida y triste.

Sí hay algo que he amado de mi esposo, aparte de su maravilloso ser, es la capacidad que tiene para retarme y a la vez cuidarme, es como diciéndome “hágale mamita que usté puede”, ama mi soberanía y sé que se siente orgulloso de ese estilo guerrero imparable, que me hace decir “tranquilos todo está bien”, por eso cuando me levanté del suelo y escuché la propuesta de regresarnos, solo les dije frescos, denme unos minutos y seguimos.

No fue nada, me dolía la mano y la cadera, pero hubo suficiente hielo para evitar cualquier inflamación. Una vez de nuevo en el camino, llegó a mi mente el mensaje claro y concreto; esa es la historia de mi vida, caerme, limpiarme y seguir, porque pa’ lante es pa’ allá, lo fui vi retrospectivamente y sonreí al comprenderlo.

“Tu eliges que tanto te duele o te mortifica”

Poco a poco el camino se fue borrando, ahora era una llanura inmensa y pura, las huellas no existían y entonces buscamos nuestra ruta hasta llegar a la quebrada, donde no hubo paso, esto implicaba devolverse al menos dos horas de camino, desandar lo andado. Después de un pequeño debate, decidimos volver por el mismo camino, ahora con los zapatos mojados y los pies también, un poco con la cabeza baja por no poder llegar a la meta. Aveces la vida se trata de eso, de tomar decisiones sanas, de recoger los pasos y mantener la integridad de nosotros mismos.

Cuántas veces no nos ha pasado? Cuántas veces hemos elegido seguir a pesar del mal tiempo? Cuántas veces no nos hemos caído en el frío río hasta casi ahogarnos?

Comenzamos el retorno decididos, a paso firme fuimos avanzando, ahora con los pies congelados y la concentración en nivel máximo, un pie aquí, otro allá y un camino largo que va que se pierde, decía una canción argentina de mi niñez, aquí es donde el cuerpo lo pones alerta al servicio de ti mismo, pero el pensamiento como se manda solo se concentra en lo más incómodo, el dolor casi insoportable de los helados pies, hasta que ya no sientes más los pies, y te preocupas. Bueno pues este es el momento de salir del hoyo negro, decidir no mortificarse y pensar en el objetivo.

Durante los años que levo caminando en la montaña, la selva o andando en la bici, he encontrado en esos caminos la mejor forma de estar conmigo misma, venía otra vez hablando con mis demonios, los indómitos y los amigables, bien atenta en el camino para no caerme…. pero no siempre es lo que uno espera, en un abrir y cerrar de ojos estaba de nuevo en el frío suelo de la montaña, otra vez la mano, antes de que Santi llegara a mi lado, ya me había sacudido la nieve y estaba lista para seguir… ya lo había dicho, literal paradoja en mi vida. Yo creo que ante las situaciones retadoras la sabiduría interna florece, el mejor Coach está adentro de uno mismo.

Seguí solo caminando, fluyendo, ya ni me importaba volver a caerme, menos atenta y con el único objetivo de llegar al carro, me permití dispersar la atención y quedarme en cualquier parte del paisaje, dejé a mi atención por ahí en cualquier árbol, abandonada a su suerte, mientras noté que el dolor de mis pies había desaparecido, seguían mojados y en su lugar… tuve una satisfacción interna y en fondo de mi corazón una gran sonrisa se dibujó.

Uno de los aprendizajes más grandes de mi vida es darle la real importancia a las cosas, fue así como antes de una hora llegamos al carro, nos sentamos con calma, nos secamos y seguimos hacia la siguiente estación del paseo.

Creo que de eso se trata la vida de asombrarse, de guerrearla, de andar y desandar, de dejarse sorprender.

 

“Cuál es la nieve que necesitas sacudirte para vivir tu vida con plenitud? Qué será mejor levantarse o quedarse revolcándose en la nieve?”

 

 

Sí te roba tu energía, no es bueno.

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Una de las grandes lecciones que he aprendido en la vida es justamente soltar todo aquello que me roba la energía, a menudo las personas llegan buscando ayuda para solucionar sus problemas cotidianos, curiosamente los personajes más populares que alteran la vida de las personas suelen ser sus hijos, su pareja y su jefe, tradúzcase también trabajo. Estos tres roles giran alrededor de la mayoría de nosotros generando conflictos internos y una eterna batalla que no tenemos la más mínima idea de como librar. El nudo se va enredando rápidamente en la cabeza  y en el corazón generando más caos y trayendo consigo dudas y más dudas.

Nos encanta comprar peleas y que mejor si la pelea es propia, así que más tarda en asomarse el sol, que nuestra cabeza comenzar a girar con pensamientos irritantes y el día comienza “peleando con la pelea” , increíblemente nos apasionamos tanto contando estas historias que al final del discurso pareciera ser que estamos un poco más tranquilos, no obstante también podemos ver nuestro lánguido reflejo, devastado y sin brillo en los ojos.

Justificar la razón de las miles de batallas que libramos a diario, es una forma de validarse, como también es una excelente forma de elegir seguir haciendo las cosas de la misma forma, entonces “Sí hasta ahora has hechos las cosas de la misma forma y los resultados han sido siempre los mismos. ¿Qué vas a hacer diferente esta vez?. Responder esta sencilla pregunta significa explorar adentro del ser humano, dejar de culpar a los demás por las decisiones que hemos tomado y comenzar a tomar acción sobre nuestros actos.

Las consultas más frecuentes que a diario recibo, son en un 100% referentes a las relaciones con otros seres humanos, normalmente las personas reportan tener la razón, muchas veces la tienen, en otras ocasiones no. Lo cierto es que de forma natural y genuina estamos acostumbrados a justificar todas y cada una de nuestras acciones, confiriendo al otro la responsabilidad de cualquier asunto conflictivo. “El problema es de él, Yo? Yo estoy bien”. Sin embargo al final de una jornada de servicio, podría concluir que las personas sufren, se enganchan, y permiten que les roben su energía porque así lo deciden. Es más cómodo quejarse del jefe, de la pareja, o de los hijos, que intentar cambiar la forma de pensar y sentir, permitiéndose ver las cosas con la real importancia que tienen.

          “Lo que no aprendes hoy, la vida te lo vuelva a poner en el camino, mucho más fuerte                                                                    hasta  que aprendas la lección para tu vida.”


En algún momento de mi vida, también yo tuve una batalla interna, las veces que aparecía siempre era de frente contra el jefe, mantuve quejas durante más de dos años, me fui profundizando cada vez más en el mar de lamentos que yo misma me inventé y le permití a las situaciones y a las personas robar toda mi energía, mi alegría y mi motivación… pero como la vida siempre es justa también tuve mis ángeles humanos alrededor, tal vez no compadeciéndome, cosa que hoy agradezco muchísimo pues sí se hubiesen sentado a llorar conmigo quizá sería una guerra de mil años; ellos más bien me acompañaron con firmeza y creo que siempre me repetían “Lo que no aprendes hoy, la vida te lo vuelve a poner, tal vez más fuerte hasta cuando lo aprendas”, así que con mucha apertura comencé a preguntarme el ¿Para qué? y lo que debía aprender, aunque este camino no fue fácil y el aprendizaje se lograra con lo que yo llamo lágrimas de sangre, lo cierto es que una vez lo pude asimilar me pude liberar y ver las cosas desde otra perspectiva.

Hoy no tengo más que agradecimiento hacia esas personas y hacia esas situaciones que me retaron y me obligaron de alguna forma a dar el giro, pregúntense ¿Qué están haciendo hoy para elegir el camino del No Sufrimiento?, ¿Cómo puedo validar la perspectiva y la opinión del otro, antes de imponer la mía? ¿Qué puedo hacer para alivianar mi viaje? ¿Cuáles son las decisiones que quiero tomar para llevar mi vida como desearía?

Elige vivir hoy con plenitud, perdona rápido, escucha a los demás, suelta todo aquello que pese en tu vida y sobre todo créele a tu intuición, siempre tendrá la respuesta que necesitas. Pero esa es otra historia que más adelante les cuento.

Relatos de un viaje a Asia. Historia 1

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La pérdida del Abrigo y algo más….

“Llegar a un país extraño en la niebla de la noche, es como nadar a oscuras”


Atravezámos el océano desde Los Ángeles hasta Seúl en medio de un cielo lleno de nubes y en ocasiones turbulencia. Trece horas de vuelo en medio de las historias de”Mare Barrow, en La espada de Crital” hicieron de mi viaje un trayecto divertido.

El vuelo hacia Bangkok amenazaba con salir sin nosotros a bordo, se oyó una voz en koreano que comunicaba la espera de 20 minutos más para bajarnos del avión y comenzar la carrera para tomar el vuelo siguiente. Sin dormir y con la emoción de descubrir una nueva cultura nos bajamos del ave metálica que nos trnsportó, salimos disparados con todos nuestros sueños cargados en el equipaje de mano.
                                                     “Corre Fif, nos vá a dejar el avión”
Caminamos coordinados, rápido e ilusionados con lograrlo, un, dos, un dos, sin parar. Bajamos las escaleras y nos encontramos con la sorpresa de tener que pasar por seguridad, al llegar a la fila nos despojamos de todo el equipaje, los chalecos, las chaquetas, todo lo que pudiese ser potencialmente peligroso, para que seguridad pudiese comprobar que no somos personas peligrosas.

Todas mis cositas fueron diversificadas en múltiples contenedores, para facilitar que a uno se le olvide algo por supuesto, salieron las maletitas, salieron los abrigos, los i pads, los zapatos y salimos nosotros en la carrera contral tiempo, cargados de cosas por todos lados, en el largo camino hacia la puerta de abordaje amarramos los zapatos y seguimos corriendo. El vuelo ya estaba cerrando y llegamos orgullosos de lograrlo, medio zombies después de volar sobre el Pacífico trece horas, lo habíamos logrado.

Alarma, alarma, alarma… mi cabeza era un solo grito ¿MI CHALECO? Miré a mi esposo con cara de esperanza y él me devolvió la mirada con desasosiego

-No lo tienes tu?, No sé, yo no lo tengo….

La sangre me hervía y fuí sintiendo como me iba llenando poco a poco, es una sensación que no se explica con palabras, solo se siente y ya… vacía, impotente e idiota, así me sentí. 

-Mi teléfono y mis gafas, estaban en el bolsillo,lateral pfffff

Debíamos escoger entre recuperar el abrigo o seguir adelante con el viaje, solo unos segundos para decidir, miré a mi esposo desinflada y le dije vamos, vámonos, la vida es de decisiones y yo tomé la mía hace años atrás, la aventura de recorrer la vida con el amor de mi vida, no me la voy a perder por unteléfono y unas gafas.

Llamaron del punto de abordaje a preguntar por “mis cositas”, hablaron en koreano y no entendí ni media palabra, la chica me miró y en lenguaj universal de señas me dijo no.

“Siempre he pensado que las cosas materiales no son lo más importante, así es… solo son objetos que se pueden reponer”

Y me senté en mi silla, a llorar, a lamentarme, afuera de mi cabeza oía los reclamos ¿Qué hacía el teléfono ahí? Cargas muchas cosas,  estas como pulgarcito……. adentro de mi cabeza la batalla era peor, ¿ Por qué siempre me pasa? ¿Por que entre más me esmero en que todo me salga bien, peor me sale? ¿Por que yo? ¿Por que? ¿Por que? ¿Por que? , mi pelea interna se hizo externa, con el l mejor de los contendientes. ¿Quién mejor que el ser con el que compartes tu vida para discutir? Palabras van y vienen, reclamos van y vienen. Nada que hacer la tormenta hay que vivirla. 

Para ese momento estábamos muy lejos de Seúl, tal vez atravesando China, me venció el cansancio y en medio de la confusión quedé dormida, seis horas de vuelo en medio de la mortificación y la culpa son como las horas perdidas, no suman, no proponen, no traen nada positivo a tu vida.

” cuando se pierde algo, se pierde también el miedo, se pierde el apego, nace una nueva forma de           ver las cosas”

Finalmente llegamos a Bangkok ” Fif lo logramos, estamos en Bangkok” nos miramos, con lamisca mirada de siempre, sin palabras… seguimos caminando rumbo a recoger las maletas, nos esperaba un señor Tailandés que hablaba menos inglés que yo, así que el lenguaje universal volvió a ser de gran utilidad, le dimos las gracias al dejarnos en el Hotel y una propina en dólares, la cual agradeció como si le estuviese entregando un Mercedes Benz. 

Dormí pésimo por la difer nacía horaria, ya no pensaba en la pérdida material, más bien di gracias por estar en un país maravilloso a punta de descubrir.

Supongo que al regreso estarán mis cositas esperando por mí en Seúl, no lo sabré hasta dentro de un mes, tampoco me importa pues la vida y la felicidad están compuestas de cosas superiores.

Perdí el apego, el miedo y la frustración, gané libertad…

 “Viajamos para cambiar, no de lugar, sino de ideas” .Hipólito Taine