Yo tejo. ¿Cuál es tu superpoder?

Dra. Linita con sus estudiantes
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Amo tejer porque estar unida a un hilo me recuerda el hilo que me unió a la vida y la tranquilidad que sentí antes de ver la luz del mundo, en el vientre de mi madre. Y así como me fue transmitida la energía vital, por medio de un hilo; me fue legado el arte de tejer a mis escasos siete años.

A esa edad en la que uno juega a las muñecas y a cocinar como los grandes, ya iba yo por las casas de mis pequeñas amigas cargando mochilitas, hilos y agujas. Heredé tejer y bordar sin saber el tesoro que tenía entre mis manos.

Amo tejer, porque significa mucho más que entrelazar hilos, significa entrelazar ideas, planear el proyecto, escoger los colores e imaginar cómo será cuando esté terminado. Tejer pone a prueba toda mi creatividad, mi capacidad de planeación, mi competencia de ejecución; tejer me reta a estar siempre diseñando cosas nuevas y me reta también a superarme en el próximo proyecto que se me ocurra hacer. Es como un libro práctico de auto-superación, la diferencia es que es más divertido estar enredando ideas y experimentar por sí mismo.

En el lago Titicaca, los hombres tejen desde niños.

Lo que se hereda no se hurta.

De mis padres heredé mucho más que la habilidad con mis manos, heredé el tejido y el bordado, aprendiendo con ello a resolver problemas con un hilo y una aguja, quién se iba a imaginar que esa capacidad, me daría la guía en la vida, para resolver tantas situaciones, que vienen porque tienen que venir. Pero que de todos modos, no esperamos que aparezcan de repente, con su discurso retador diciéndonos «a que no vas a poder conmigo».

El oficio de tejer fue mi mejor amigo durante las largas jornadas de clases en la universidad, tejer también hacía el tiempo más divertido en las horas muertas de los «espacios muertos estudiantiles», tejer se convirtió en la mejor forma de pasar el tiempo conmigo misma y descubrir que siempre hay cosas nuevas por hacer, que la aventura nunca termina. De mis padres también heredé el hábito de refugiarme en las artes manuales, antes de tomar decisiones precipitadas, permitiendo de alguna forma, que fuera el arte quien me enviara las respuestas, todas las respuestas que yo no lograba ver. De mis padres aprendí el valor de lo que pueden expresar mis manos y la importancia de conectar las manos con la cabeza y que de nada sirve si no le pones el corazón.

La práctica hace el Maestro

Yo tejiendo una mochila viajera.

Durante tantos años de estar tejiendo, he descubierto cómo la joya que heredé en mi infancia me produce mucho más que felicidad.

Cuando descubrí hace poco, que una de las cosas que vine a hacer en este mundo era conectar gente, conectar a unos con otros; entendí que tejer significa conexión, mientras tejo el mundo desparece, mis palabras se esfuman junto con mis pensamientos, y el movimiento repetitivo genera un estado de bienestar que me transporta a otros mundos.

Así es como tejer se ha convertido a lo largo de mi vida en un hobbie, en una pasión, en un arte, en un trabajo y en una terapia. Una terapia que comencé experimentando, sin saberlo, en todo el proceso de desarrollo de mi ser, y que luego concientemente, utilicé para mis fines propios, como muchos mecanismos para evadir al psicólogo.

Tras años de práctica interna, logré hacer coloridas mochilas y también logré identificar la forma adecuada en que el tejido se hace conciente como práctica de meditación. Por eso insisto con tanta emoción,  a mis pacientes y a sus padres ¿Le gustaría tejer?

Gratitud

Siempre tengo entre mis manos una aguja y un hilo, porque en esa ecuación hay tejidos, y en esos tejidos hay amigos, y amigos de los amigos, y los familiares que siempre con amor se acercan para hacer realidad ese sueño de tejer.

Gracias infinitas a todos los que de muchas formas hacen posible tejer.

Tejer también me conecta con amores espontáneos, como con mi amiga del alma, a quien conocí una tarde en la recepción de la clínica donde trabajabamos. Un amor a primera vista, que fue mucho más allá de compartir un consultorio. Un amor que hoy nos une en un plano superior, nos lleva a pasar calles como adolescentes, a compartir largos cafés mientras coleccionamos risas.

Una amistad pura y verdadera, llena de risas y pilatunas. Una amistad llena de lentejuelas, hilos, botones y agujas. Una amistad llena de tardes maratónicas tejiendo y bordando. Una amistad tejida por la vida antes de conectarnos.

Para mi tejer va más allá de enredar hilos, tejo ilusiones y sueños, tejo vida al rededor de una fogata, tejo amistades en cada parte que visito, tejo el amor  al lado de mi amor, tejo atardeceres y amaneceres, tejo palabras alrededor de mis ideas, tejo productos únicos que van a engalanar a alguien, tejo viajes y tejo durante los viajes. Tejo mientras un adolescente se sienta a tejer a mi lado y a contarme todas sus penas.

Yo tejo porque para mi, tejer es la solución a todos mis problemas, tejer me llena de infinitas posibilidades.

Ese es el super poder que me hace ser quien soy, tejer y enseñar a tejer los sueños propios de cada ser humano.

Cuál es tu SuperPoder?

Ilustración del Artista Karl James Mountford .
Dra. Linita con sus mascotas

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Dra. Lina Rodriguez

Psicóloga